Two Moments For You: Chapter 4

La nieve sólo aparece en invierno
-¿Yuki?
-¿Sí?
Ambos estaban sentados en la pequeña explanada pendiente que cercaba el río que pasaba por Beika, mirando como el río seguía un trecho de su recorrido hacia el mar, varios kilómetros más allá. Cada uno tenía en la mano un helado que Nami había insistido en coger en su tienda favorita, ya que aquel día estaba despejado y ninguna nube en el cielo.
Nami se acercó de nuevo a la boca su helado de fresa.
-¿Qué has hecho últimamente? -le preguntó al final, cuando volvió a apartar el helado para mirarlo, relamiéndose los labios en los que aún había quedado el sabor del helado.
El chico también se detuvo un momento dejando aparte su helado de stracciatella que aún estaba empezando, no como Nami que ya se lo estaba acabando.
-¿A qué viene eso? -preguntó.
-¡Es qué hace un montón que no nos vemos! -contestó la chica, dando una patada al aire sentada como estaba en la hierba-. ¡Me preocupo por tu vida!
Yuki sonrió. Nami siempre igual. Era cierto, hacía tiempo que no se veían, entre la universidad de Nami y el trabajo de Yuki, se hacía difícil. También es que Yuki se mantenía algo alejado, aunque a Nami eso parecía darle igual y como si no se diera cuenta de esa ligera indiferencia.
-Pues nada especial, en el trabajo sólo he tenido papeleo.
Permanecieron en silencio un rato, lo que Nami tardó en acabarse el helado y se tumbó por completo en la hierba, estirando los brazos al cielo. Hacía un buen día, sin duda. Los mantuvo así durante un tiempo, mientras observaba a una única nube blanca siguiendo el mismo recorrido que el río que estaba prácticamente a sus pies.
-¿Yuki, tú crees en el destino? -preguntó, haciendo un círculo con los dedos que rodeaban aquella nube juguetona.
-Mmm... más o menos, supongo. ¿Por qué?
Nami giró la cabeza para verlo y sonrió, despreocupada, al revés de Yuki que la miraba algo desconfiado.
-¿Tú crees que cuando nos conocimos fue cosa del destino? -volvió a preguntar la joven.
-Eso sí que lo dudo. El destino no puede ser tan torpe como tú... y tú chocaste conmigo -Yuki mostró una pequeña sonrisa, volviendo la mirada otra vez al río.
-¡Moo! ¡Yuukiii! -pataleó el suelo durante unos segundos, poniendose de morros-. ¡Malo!
Yuki se llevó una mano cerca de la cara como si fuera a toser, aunque lo que soltó una pequeña risa, fresca como la brisa que azotaba suavemente ese momento la hierba donde estaban sentados y las pequeñas flores amarillas que brotaban a su alrededor.
En verdad, había sido un buen día para verse.
De repente, el móvil de Yuki comenzó a sonar. No era un sonido demasiado llamativo, la verdad, era el mismo tono que venía con el móvil nada más comprarlo, uno bien aburrido. Pero cuando Nami se lo había cambiado por la canción de Super Driver, se había cogido un cabreo con ella monumental... bueno, creo que había exagerado demasiado al decidir ponerle una canción más animada.
-¿Sí? -Nami se irguió, mirándolo algo inquisitiva, pero Yuki no hizo ningún movimiento para prestarle atención-. Vale, entiendo. Iré enseguida -y tras eso, colgó, poniendose de pie-. Lo siento, Nami, tengo que marchar.
-¿Eeeeeh? -Nami se levantó también, siguiéndolo cuesta arriba-. Moo, Yuki, para un día que nos vemos y te tienes que ir... ¿es tan importante?
-Bastante -contestó el chico sin explayarse mucho. La verdad, se le veía algo apurado-. Te prometo que nos veremos mañana, pero ahora tengo algo que solucionar. ¡Adiós!
-¡Ey, espera, Yuki! -lo intentó llamar la chica cuando Yuki echó a correr por el camino hacia el puente que estaba a unos metros para llegar antes al centro de Beika.
Sin embargo, no llegó a alcanzarlo como quería, porque tropezó con sus propios pies, dando una voltereta completa y cayendo de plancha al suelo. En seguida notó el escozor de las rodillas, de las palmas de las manos y la barbilla.
-¡Nami-chan! -ah, ¿Yuki había vuelto? Nami alzó la mirada aún tirada en el suelo, aunque al principio no pudo distinguir de quien se trataba por culpa del sol. Pero cuando la vista se acostumbró, no fue al chico al que vio, sino...
-¡Yuuya-kun!
Pero la orilla siempre está esperando a que las olas del mar se le acerquen
[**.*Sae-chan*.**][Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]
¿Qué, que les va pareciendo? ¿Les gusta? ¡Espero que sí! :)
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