Two Moments For You: Chapter 3



La nieve tiene miedo



Que ojos azules más preciosos, claros pero profundos... decían mucho, a pesar de las sombras que los rodeaban en la oscuridad de la habitación, sólo cortada por una intermitente luz de la calle. Y las pestañas, perladas con sudor. Que linda, con esas mejillas suaves y rechonchas, infantiles. Ahora hasta sus labios... tiernos e inocentes, que pedían dulzura. Yuki se acercó para saborearlos... tenían un nuevo sabor. ¿Melocotón?

Era idiota... no había nada nuevo, porque nunca los había llegado a probar.

Y podía seguir bajando, pero... ahí la imaginación se detuvo. Ella era demasiado inocente, ella... él nunca le haría nada así. No la 'corrompería'... al menos, él lo veía de ese modo.

-Naruba-kun... -la cara de Nami esfumada, entonces. Una cara menos inocente, más adulta, lo miraba mientras acababa de ponerse la camiseta. ¿Cómo la había encontrado a la primera si era tan oscura como la propia habitación? Bueno, eso tampoco era importante-. ¿Me llamarás? Me gustaría verte de nuevo.

Sin todavía contestar, Yuki acabó de vestirse y fue hacia la mesa en busca de la funda de su violín y la cazadora. En la cazadora estaba la pistola que le habían dejado sus padres y en la funda... bueno, desde luego, no era un violín. Nunca sacaba el violín de su casa.

-Nos vemos -se despidió. Era frío, sí, pero tampoco era plan irse sin contestar. De todos modos, dudaba que a esa Midori le importara demasiado si no se volvían a ver. Ni siquiera tenía su teléfono... tampoco era importante. ¿Qué más daba, cuando lo que buscaba era simplemente unas horas menos en su noche? Encontrar, atraer y dejarse llevar. Imaginar con fugacidad su rostro...

Suspiró, levemente, saliendo de aquel pequeño hotel. Siempre le pasaba igual, y no debería. Pero las imágenes volvían a su mente, repetidas. Había tenido tantas oportunidades para poder besarla de verdad... bastantes. Sobre todo, aquella...

Recordó esa mañana, después de haber rescatado a Nami. Le había preguntado cómo podía olvidar esa sensación de pesadilla y él... se había perdido en sus ojos. Como un momento atrás, confundiendolos con los negros de Midori. Pero no lo suficiente para ser ¿valiente? Y mostrarle lo que sentía. Había preferido evitar esos ojos y ocultar sus sentimientos como siempre. Sabía que era lo mejor, que decirle a Nami la verdad sería ponerla en riesgo por la Organización. Ya estaba expuesta siendo simplemente siendo amigos, la persona más importante y la única que se había acercado a él.

Alzó la cabeza al cielo oscuro sin estrellas por las luces de la ciudad. Debía dejar eso de lado. Las cosas seguían y si andaba a arrepentirse y a imaginar lo que hubiera podido pasar si en esa ocasión se hubiese declarado, si gracias a eso podría haber sido más feliz... haría cualquier tontería de la que también se arrepentiría. Se arrepentiría por todo, así que... mejor tirar por la felicidad y seguridad de Nami antes que las suyas propias. Por eso mismo hacía tiempo que no la veía. Poco a poco, tras esa confusión, se había ido alejando. Sólo él. Nami seguía insistiendo en verlo, en llamarlo y en sonreírle... tonta, no comprendía nada.

La vibración de su móvil en el bolsillo lo hizo pararse en medio de la calle para sacarlo. Dos mensajes en el mismo instante. Uno de Ron:

“Ven enseguida a la base. Necesitamos tu ayuda”

Lo borró enseguida. El siguiente era de Nami.

“¡Yuuki! Hoy quería hablar contigo, pero no pude. ¡Es una pena! ¿Te desperté? Perdona, no era mi intención. ¿Estás despierto? ¡Deberías estar durmiendo, mañana tienes que trabajar!”

Yuki esbozó una leve sonrisa nada alegre. Nami se equivocaba... su verdadero trabajo acababa de empezar ahora mismo. Aunque el mensaje todavía no había acabado.

“Por cierto, ¡hoy he hecho un amigo nuevo!”



por si al caer lo hace lejos del mar.







[**.*Sae-chan*.**][Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]

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