Cuando pierdes lo que más quieres....
Bueno, este es el esperado Oneshot de Yuki que tanto me ha costado hacer. La verdad... es que no sé cuanto tiempo llevo con él, pero debe ser bastante. 1 mes, tal vez. Tuve algún que otro problema con él, porque... me gustaba el principio, me encanta el principio, pero... pero tenía miedo de fastidiarla si continuaba. Creo que no me quedó tan mal... CREO. No sé, juzguen ustedes, ¿no? Aunque... en vez de haber acabado esto... xD Yo debería haber escrito en el YuxN, sino sae me dijo que no escribía en el YHKS XD Pero bueno... a ver si escribo ahora lo que debería, xD
Cuando pierdes lo que más quieres
Una mirada desesperada, desesperada por salvar la vida, que observaba, con esa misma desperación, como el cañon de la pistola le apuntaba a la espera de un llamada telefónica para disparar. Una mirada desesperada... y un corazón congelado en una caja de metal que sostenía esa misma pistola. Un corazón que pedía a gritos ser liberado, pero que nadie escuchaba. Porque la única persona que podía escuchar a ese corazón, la única persona que sabía escucharlo, estaba demasiado lejos para poder oir esos gritos tan débiles, de un corazon tan débil, o tan debilitado, más bien, que miraba la escena con horror, que miraba sin ver, despojado de todo tipo de sentimiento y resignado a tener que seguir viendo aquello, viendo sin ver. Porque las cosas tenían que ser así, su corazón tenía que seguir encerrado en aquella jaula.
O eso era lo que decía su cerebro que, ajeno de todo recuerdo e intentando no escuchar esos gritos de su corazón, solo se limitaba a permanecer vivo, acatando aquellas órdenes que, si las pensaba un poco mejor, ni siquiera las aceptaba. Pero su cerebro le pedía vivir, sin saber por qué, sin saber como. Tampoco le intentaba buscar una explicación. Se sentía muerto, pero era como si no le importase, como si no le importase lo que estabaa haciendo y lo que, seguramente, tendría que hacer muy a menudo. Sucios asuntos, tratos que no eran del todo justos y asesinatos... como si no le importase nada, ni la vida de aquellas personas que él mismo destrozaba ni la suya misma... que él mismo se había destrozado. Sin saber cómo, ni cuando, como si una densa niebla cubriese sus recuerdos para no hacerse daño a si mismo, como si su cerebro tuviese miedo de lo que pudiese pasar si aquellos recuerdos salían a la luz, pero en algún momento su vida se había destrozado.
El móvil sonó, con lo que aquel chico de mirada fría y el hombre, que había empezado a temblar, supieron que aquello estaba a punto de acabar. Un intento inútil de gritar por parte del hombre, que fue ahogado por la mordaza que llevaba, fue todo lo que se escuchó antes de que el chico contestara al teléfono.
- ¿Diga? - preguntó, en un perfecto inglés. Si nadie viese aquellos ojos rasgados, nadie diría que aquel chico no era ingles. Si alguien viese aquellos ojos... no diría que aquel chico era humano o que estaba vivo. Una mirada vacía y una obsesión por seguir con vida era lo único que se lograba ver en ellos.
- Asunto arreglado, ya sabes lo que tienes que hacer. Acaba con este asunto de una vez, que llevamos todo el día con él.- Aunque el chico no se pudiera dar cuenta por la falta de ventanas en aquella habitación, otra vez volvía a ser de noche. Una noche más para aquel chico de 18 años, otro día que se iba... sin que él se diese cuenta.
El chico colgó el teléfono con un "está bien". ¿Para que seguir hablando? Él solo necesitaba escuchar la orden y cumplirla, no tenía tiempo para detenerse a charlar... aunque tiempo era lo que le sobraba en general. Pero estaba cansado, como siempre. Cansado de la vida que llevaba, cansado de no sentir nada, cansado de comer poco y mal y de dormir aún peor. Cansado de preguntarse cuando acabaría todo aquello, sin obtener respuesta alguna. Porque quería que tuviera fin, sin importarle cual... le gustaría tener que dejar de ver aquel hombre que estaba ante él, agachado con los brazos y piernas atados y una mordaza en la boca, le gustaría no tener que cumplir con las órdenes que le mandaban. Porque estaba simplemente cansado de todo.
Esperaba que aquel hombre no se lo tomara como algo personal... Tampoco le iba a dar tiempo a tomárselo de ninguna manera. Quería acabar con aquello de una vez, con un disparo sería suficiente y podría irse a su casa a... descansar, o lo que fuera que llevase haciendo durante al menos dos meses, una especie de sueño ligero, más ligero que de costumbre, que apenas le dejaba dormir, que le despertaba al mínimo ruido, que no le dejaba dormir tranquilo. Angustia era lo único que sentía cada vez que cerrado. ¿Donde estaba la calma de los sueños? ¿Donde estaba el supuesto placer de dormir? Para él no había nada de eso, lo único que había en sus sueños era una sensación de angustia y presión, de intranquilidad. No eran reparadores, le empeoraban cada día, cada día un poco más.
Un disparo. Fue suficiente. Sangre, que se escapaba por el cuerpo sin vida de aquel hombre... Un cuerpo que estaba más vivo que la mirada de aquel chico. Una mirada que por un momento, antes de disparar, parecía haber dicho 'lo siento'. Un momento que nadie percibió. Luego volvió a ser la fría mirada de siempre, la mirada que no sentía nada, que no veía nada... que no dejaba ver.
Un disparo y una breve imagen. No aquel hombre, otro hombre. No aquella puerta, otra puerta. No aquella habitación, otra habitación... Pero aquella misma ciudad. Una imagen que fue detenida a tiempo, antes de que esa puerta se abriera, antes de que otra figura apareciera en ese pequeño recuerdo... Recuerdo que el chico detuvo. Un momento de humanidad que hizo desaparecer tan pronto como llegó. No se lo podía permitir, era algo que su cerebro no le dejaba aceptar, como una prohibición, como si fuera algo para protegerse a si mismo... Una imagen que su cerebro no le permitía ver. Ni siquiera tuvo curiosidad por saber lo que era... Bastaba con saber que no estaba permitido, que aquel recuerdo no estaba bien. A lo mejor era algo que le había prohibido la Organización. Por eso no se acordaba. A lo mejor.
"Préndele fuego a la casa". Era otra orden de ellos. Por eso no dudo en cumplirla al salir de aquel lugar. era el mejor truco para no dejar ninguna pista. Durante un par de minutos, o quizás una hora, nadie se dio cuenta de que la casa estaba ardiendo, y cuando los bomberos de Nueva York se dieron cuenta de que el inciendio había sido provocado, ya era demasiado tarde. El chico se encontraba lejos, en aquella misma ciudad.
Ni siquiera se molestó en ponerse un pijama o algo para dormir al llegar a su casa. No, no era su casa, pero tampoco quería recordar de quien era. Incluso allí, su expresión seguía siendo fría, casi cruel, como si no tuviera otra. Quizás era cierto y no tenía otra expresión, su cara tendría que ser siempre así, seria, fría. Quizás no, quizás alguna vez había sonreido, quizás alguna vez había sido feliz... Quien sabe, el chico no se acordaba... y tampoco estaba seguro de querer acordarse. Tarde, ya era demasiado tarde incluso para él. En el fondo le gustaría no tener que acostarse siempre tan tarde, poder ser alguien normal. Un chico, cualquiera. Le gustaría. Sin Organización, sin órdenes, sin aquella mirada fría... que su corazón pudiera gritar lo que su cerebro en ese momento no dejaba. Sin ser él, pero siendo él mismo. Un niño que habían obligado a crecer, un niño que ni siquiera había tenido una infancia... del todo normal. Sin juegos, sin sonrisas, sin alegría... solo armas, golpes y miradas de odio. Solo eso.
Se quedó dormido, sin querer pensar en cómo era su vida, sin querer pensar que casi acababa de cumplir 19 años, sin querer pensar que aquel mismo día hacía 14 años su vida había cambiado por completo... Sin querer pensar en que la vida de los familiares del hombre al que había asesinado unas horas atrás tambien cambiaría, sin querer pensar en todo lo que le faltaba... las llaves de aquella jaula de metal, frío, que encerraba a su corazón. Sin querer pensar en los padres que una vez había tenido, en el amigo que una vez había tenido, en el gato que una vez había tenido... en la única que persona que alguna vez le había querido. Sin querer pensar en nada de eso, sin querer pensar en nada.
Aquel niño, que no dejaba de tener 19 años, se quedó dormido. Sin remordimientos, sin arrepentirse de lo que hacía... sin que una lágrima cayera nunca de sus ojos por todo lo que había perdido y que ni siquiera sabía lo que era. Ni una lágrima por aquel vacío que solo una persona podía llenar. Una persona que estaba demasiado lejos para poder escuchaar los debiles latidos de su corazón. Un corazón que se iba muriendo, lentamente. Porque era un corazón sin alma. Porque el alma de aquel chico estaba lejos, demasiado lejos.
Ni una lágrima... y sin embargo aquel vacío dolía tanto.
Y hasta aquí ess todo... La verdad es que no lo revisé, asi que si mañana lo releo y le encuentro algun fallo, seguro que lo cambiaré, xDD Pero bueno, no importa, por ahora lo dejo así que tampoco está tan mal, xD
y... creo que nada más, xD Tengo otro fic de Yuki por ahí sin terminar (oneshot), pero tengo otro pequeño problema.... el YuyH aun no está acabado, asi que no se como seguirlo... a ver si se me ocurre algo... ya veré. Bueno, y otro, un recuerdo de yuki tambien de cuando era pequeño, en primera persona, que tambien tengo que acabarlo, xDD Dios, que desastre soy, xD En fin, ya veré, a ver si ahora en vacaciones los acabo todos y los publico, que me dan pena U.u
Bueno, venga, me despido ya, ^^
Se despide la Papa del Rol!!!
Cuidenseee ^^ Bsss!! OQM!!!
† Д₪g3ℓ_ЯД₪ ][...Þë®ø §ø¥§ vø§, m¥ åmåntë, m¥ ®øl, m¥ d®øgå, å lå çüål åd¥çtå ë§tø¥...][
Cuando pierdes lo que más quieres
Una mirada desesperada, desesperada por salvar la vida, que observaba, con esa misma desperación, como el cañon de la pistola le apuntaba a la espera de un llamada telefónica para disparar. Una mirada desesperada... y un corazón congelado en una caja de metal que sostenía esa misma pistola. Un corazón que pedía a gritos ser liberado, pero que nadie escuchaba. Porque la única persona que podía escuchar a ese corazón, la única persona que sabía escucharlo, estaba demasiado lejos para poder oir esos gritos tan débiles, de un corazon tan débil, o tan debilitado, más bien, que miraba la escena con horror, que miraba sin ver, despojado de todo tipo de sentimiento y resignado a tener que seguir viendo aquello, viendo sin ver. Porque las cosas tenían que ser así, su corazón tenía que seguir encerrado en aquella jaula.
O eso era lo que decía su cerebro que, ajeno de todo recuerdo e intentando no escuchar esos gritos de su corazón, solo se limitaba a permanecer vivo, acatando aquellas órdenes que, si las pensaba un poco mejor, ni siquiera las aceptaba. Pero su cerebro le pedía vivir, sin saber por qué, sin saber como. Tampoco le intentaba buscar una explicación. Se sentía muerto, pero era como si no le importase, como si no le importase lo que estabaa haciendo y lo que, seguramente, tendría que hacer muy a menudo. Sucios asuntos, tratos que no eran del todo justos y asesinatos... como si no le importase nada, ni la vida de aquellas personas que él mismo destrozaba ni la suya misma... que él mismo se había destrozado. Sin saber cómo, ni cuando, como si una densa niebla cubriese sus recuerdos para no hacerse daño a si mismo, como si su cerebro tuviese miedo de lo que pudiese pasar si aquellos recuerdos salían a la luz, pero en algún momento su vida se había destrozado.
El móvil sonó, con lo que aquel chico de mirada fría y el hombre, que había empezado a temblar, supieron que aquello estaba a punto de acabar. Un intento inútil de gritar por parte del hombre, que fue ahogado por la mordaza que llevaba, fue todo lo que se escuchó antes de que el chico contestara al teléfono.
- ¿Diga? - preguntó, en un perfecto inglés. Si nadie viese aquellos ojos rasgados, nadie diría que aquel chico no era ingles. Si alguien viese aquellos ojos... no diría que aquel chico era humano o que estaba vivo. Una mirada vacía y una obsesión por seguir con vida era lo único que se lograba ver en ellos.
- Asunto arreglado, ya sabes lo que tienes que hacer. Acaba con este asunto de una vez, que llevamos todo el día con él.- Aunque el chico no se pudiera dar cuenta por la falta de ventanas en aquella habitación, otra vez volvía a ser de noche. Una noche más para aquel chico de 18 años, otro día que se iba... sin que él se diese cuenta.
El chico colgó el teléfono con un "está bien". ¿Para que seguir hablando? Él solo necesitaba escuchar la orden y cumplirla, no tenía tiempo para detenerse a charlar... aunque tiempo era lo que le sobraba en general. Pero estaba cansado, como siempre. Cansado de la vida que llevaba, cansado de no sentir nada, cansado de comer poco y mal y de dormir aún peor. Cansado de preguntarse cuando acabaría todo aquello, sin obtener respuesta alguna. Porque quería que tuviera fin, sin importarle cual... le gustaría tener que dejar de ver aquel hombre que estaba ante él, agachado con los brazos y piernas atados y una mordaza en la boca, le gustaría no tener que cumplir con las órdenes que le mandaban. Porque estaba simplemente cansado de todo.
Esperaba que aquel hombre no se lo tomara como algo personal... Tampoco le iba a dar tiempo a tomárselo de ninguna manera. Quería acabar con aquello de una vez, con un disparo sería suficiente y podría irse a su casa a... descansar, o lo que fuera que llevase haciendo durante al menos dos meses, una especie de sueño ligero, más ligero que de costumbre, que apenas le dejaba dormir, que le despertaba al mínimo ruido, que no le dejaba dormir tranquilo. Angustia era lo único que sentía cada vez que cerrado. ¿Donde estaba la calma de los sueños? ¿Donde estaba el supuesto placer de dormir? Para él no había nada de eso, lo único que había en sus sueños era una sensación de angustia y presión, de intranquilidad. No eran reparadores, le empeoraban cada día, cada día un poco más.
Un disparo. Fue suficiente. Sangre, que se escapaba por el cuerpo sin vida de aquel hombre... Un cuerpo que estaba más vivo que la mirada de aquel chico. Una mirada que por un momento, antes de disparar, parecía haber dicho 'lo siento'. Un momento que nadie percibió. Luego volvió a ser la fría mirada de siempre, la mirada que no sentía nada, que no veía nada... que no dejaba ver.
Un disparo y una breve imagen. No aquel hombre, otro hombre. No aquella puerta, otra puerta. No aquella habitación, otra habitación... Pero aquella misma ciudad. Una imagen que fue detenida a tiempo, antes de que esa puerta se abriera, antes de que otra figura apareciera en ese pequeño recuerdo... Recuerdo que el chico detuvo. Un momento de humanidad que hizo desaparecer tan pronto como llegó. No se lo podía permitir, era algo que su cerebro no le dejaba aceptar, como una prohibición, como si fuera algo para protegerse a si mismo... Una imagen que su cerebro no le permitía ver. Ni siquiera tuvo curiosidad por saber lo que era... Bastaba con saber que no estaba permitido, que aquel recuerdo no estaba bien. A lo mejor era algo que le había prohibido la Organización. Por eso no se acordaba. A lo mejor.
"Préndele fuego a la casa". Era otra orden de ellos. Por eso no dudo en cumplirla al salir de aquel lugar. era el mejor truco para no dejar ninguna pista. Durante un par de minutos, o quizás una hora, nadie se dio cuenta de que la casa estaba ardiendo, y cuando los bomberos de Nueva York se dieron cuenta de que el inciendio había sido provocado, ya era demasiado tarde. El chico se encontraba lejos, en aquella misma ciudad.
Ni siquiera se molestó en ponerse un pijama o algo para dormir al llegar a su casa. No, no era su casa, pero tampoco quería recordar de quien era. Incluso allí, su expresión seguía siendo fría, casi cruel, como si no tuviera otra. Quizás era cierto y no tenía otra expresión, su cara tendría que ser siempre así, seria, fría. Quizás no, quizás alguna vez había sonreido, quizás alguna vez había sido feliz... Quien sabe, el chico no se acordaba... y tampoco estaba seguro de querer acordarse. Tarde, ya era demasiado tarde incluso para él. En el fondo le gustaría no tener que acostarse siempre tan tarde, poder ser alguien normal. Un chico, cualquiera. Le gustaría. Sin Organización, sin órdenes, sin aquella mirada fría... que su corazón pudiera gritar lo que su cerebro en ese momento no dejaba. Sin ser él, pero siendo él mismo. Un niño que habían obligado a crecer, un niño que ni siquiera había tenido una infancia... del todo normal. Sin juegos, sin sonrisas, sin alegría... solo armas, golpes y miradas de odio. Solo eso.
Se quedó dormido, sin querer pensar en cómo era su vida, sin querer pensar que casi acababa de cumplir 19 años, sin querer pensar que aquel mismo día hacía 14 años su vida había cambiado por completo... Sin querer pensar en que la vida de los familiares del hombre al que había asesinado unas horas atrás tambien cambiaría, sin querer pensar en todo lo que le faltaba... las llaves de aquella jaula de metal, frío, que encerraba a su corazón. Sin querer pensar en los padres que una vez había tenido, en el amigo que una vez había tenido, en el gato que una vez había tenido... en la única que persona que alguna vez le había querido. Sin querer pensar en nada de eso, sin querer pensar en nada.
Aquel niño, que no dejaba de tener 19 años, se quedó dormido. Sin remordimientos, sin arrepentirse de lo que hacía... sin que una lágrima cayera nunca de sus ojos por todo lo que había perdido y que ni siquiera sabía lo que era. Ni una lágrima por aquel vacío que solo una persona podía llenar. Una persona que estaba demasiado lejos para poder escuchaar los debiles latidos de su corazón. Un corazón que se iba muriendo, lentamente. Porque era un corazón sin alma. Porque el alma de aquel chico estaba lejos, demasiado lejos.
Ni una lágrima... y sin embargo aquel vacío dolía tanto.
Y hasta aquí ess todo... La verdad es que no lo revisé, asi que si mañana lo releo y le encuentro algun fallo, seguro que lo cambiaré, xDD Pero bueno, no importa, por ahora lo dejo así que tampoco está tan mal, xD
y... creo que nada más, xD Tengo otro fic de Yuki por ahí sin terminar (oneshot), pero tengo otro pequeño problema.... el YuyH aun no está acabado, asi que no se como seguirlo... a ver si se me ocurre algo... ya veré. Bueno, y otro, un recuerdo de yuki tambien de cuando era pequeño, en primera persona, que tambien tengo que acabarlo, xDD Dios, que desastre soy, xD En fin, ya veré, a ver si ahora en vacaciones los acabo todos y los publico, que me dan pena U.u
Bueno, venga, me despido ya, ^^
Se despide la Papa del Rol!!!
Cuidenseee ^^ Bsss!! OQM!!!
† Д₪g3ℓ_ЯД₪ ][...Þë®ø §ø¥§ vø§, m¥ åmåntë, m¥ ®øl, m¥ d®øgå, å lå çüål åd¥çtå ë§tø¥...][
Comentarios
Publicar un comentario