YuxN : continuación - Dibus varioos!

Y al final había acabado por dejarse llevar. Al final había dejado que su corazón le guiase... Pero un corazón no entendía de problemas, no entendía que aquello no había estado del todo bien desde un punto de vista... racional. Esa perspectiva que en ese momento golpeaba a Yuki con bastante fuerza. Se había dejado llevar... con todas las consecuencias que eso pudiera tener.
Se dejó caer por la bañera, sin detenerse a ocultar su pequeño enfado. Porque estaba enfadado consigo mismo, porque era un absoluto idiota por no pensar en lo que podría pasar. Tampoco... quería arrepentirse, porque... no tenía motivos, ¿no? Su corazón tambien tenía derecho a hablar sin que eso fuera algo malo. Pero, definitivamente, no había sido buena idea.
Se sumergió por completo en aquella agua que ya casi estaba fría, casi recordando lo que había pasado. Hermoso, sí, pero... pero no quería arriesgarse a que le pasara algo a Nami, porque... podía pasar... dejarse llevar, sin pensar en nada, para Yuki casi significaba sentir remordimientos. Y aunque se había prometido no pensar en situaciones que quizás no se llegasen a dar... era imposible. Si, pensaba, una parte de sus pensamientos siempre iba a ir dirigida a las consecuencias, a lo que pudiera pasar con determinada acción.

Sin embargo... tampoco podía dejar de sentirse bien. Se lo había demostrado, de nuevo. Su corazón había vuelto a gritar con fuerza con cada latido, sintiendose... vivo, más vivo que en aquel último año. ¿Por qué tenía que pensar en las consecuencias cuando su corazón se sentía tan bien? Estaba claro... que si él no lo hacía, Nami tampoco se preocuparía por esas cosas.olo lograba cuando... cuando se dejaba llevar, como apenas unos momentos atrás.

Nami dejo de secarse el pelo, dandolo ya por imposible. No tenía paciencia suficiente para secarselo solo con una toalla. La apartó a un lado, mirando como Yuki se hundía en el agua de la bañera, parecía molesto... ¿pero por qué iba a estarlo? Nami no lo entendía... había pasado algo bonito, no tendría porque enfadarse con eso. Algo hermoso quue hacía tiempo que no sucedia... demasiado distanciados para no poder demostrarse aquel sentimiento que se podía ver a la perfección en los ojos de los dos cuando sus miradas se cruzaban, solo con verse... ya era un signo de ese sentimiento que hacia funcionar el corazón de los dos al mismo tiempo.
Se acercó a la bañera, de rodillas, apoyando los brazos cruzados en el borde, mirando a Yuki, con una cara entre inocente y algo cconfusa. ¿Aquello había sido malo? Malo no, quizá... arriesgado. Pero no tenia por que suceder nada... solo por una vez que los dos se dejaban llevar de ese modo, olvidando todo y sin importar nada, solo teniendo presente que... era demmasiado tiempo separados.
- ¿Estás bien? Yuukii... -preguntó la chica, con suavidad. Parecía mas estresado que antes


¿Si estaba bien?... Era una pregunta algo dificil de responder. Estaba con Nami y eso le bastaba para estar 'bien', pero... pero por una vez... parecía arrepentirse de lo que habían hecho. Y él... él no quería, de verdad que no quería, proque... porque no dejaba de ser hermoso, porque, al fin y al cabo, le gustaba demostrarle a Nami lo que sentía, a su corazón le gustaba gritar aquello, latir a un ritmo casi frenético, sintiendo el de Nami, tan cerca. Eso no debía estar mal, no debería arrepentirse de ello, pero... pero cuando eso podia ser 'peligroso' para Nami... entonces no era tan bueno.
- Nami... -empezó, despacio, buscando... las palabras para poder explicar como se sentía. Porque no se sentía mal, pero tampoco se sentía como debería sentirse.
Y ni siquiera habia pensado que en apenas dos horas se tendria que ir. Habían perdido algo de tiempo en la bañera. Sin embargo, aunque en aquel momento necesitaba ese tiempo, pues aun tenia algunas cosas que hacer antes de marchar, no creía que fuera un malgaste. Estar con Nami era casi era bendicion, no perdía el tiempo. Era como si se detuviera solo para ellos, aunque siguiera pasando para los demás.
- Podriamos tener problemas -esperaba que Nami entendiese con eso, debería ser suficiente. Cerró los ojos, con cierto pasar. Hermoso, sí, pero traia consecuencias, como todo.

- ¿Problemas? -repitió la chica, al principio sin entender. Bueno, jamás había visto aquello como un problema, en primer lugar porque dudaba que eso pudiera ocurrir. Habría notado algo, ¿no? ¿Cómo se podía tener una vida dentro de ti y no darte cuenta? Para una vez que se saltaban las normas... no, mentía, su relación era un verdadero asalto a las reglas, pero de todos modos seguían allí, hacia delante... sin arrepentirse, al menos por su parte.
Apoyó la cabeza en uno de los brazos, pensativa, mientras el otro lo estiraba para poder alcanzar la cara de Yuki, tocandole la frente con suavidad.

- No tiene porque pasar nada tampoco -añadió. Yuki siempre se preocupaba demasiado... todo acto tenia consecuencia, y esa consecuencia debía ser evaluada siempre. Solo a veces se dejaba llevar por esos impulsos que Nami seguía siempre... era cierto que lo de Nami no siempre era bueno, que tenía defectos como todo, pero... era otra de las cosas por la que ambos no podían separarse, uno se complementaba al otro. Casi eran... como imanes, que a pesar de ser completamente distintos se juntaban, de modo inevitable. Yuki era serio, timido, muy maduro para tener solo diecinueve años, vistiendo siempre de colores oscuros; mientras que Nami era alegre, extrovertida e inocente como una niña pequeña, lo cual lo fomentaba aun más con aquellos vestidos de colores vivos, las mejillas coloreadas y la sonrisa traviesa. Sería extraño verla a ella con un bebé... pero no, no pasaría nada de eso.

Y con eso Nami tambien tenía razón. No tenía por qué pasar nada, ¿no? Pero... ¿y si pasaba? Sería... un grave problema, de todos los tipos. Volvió a cerrar los ojos, cansado. Yuki, o no pensaba o pensaba demasiado. Sabía que tenía que ser así, que si Nami nunca evaluaba las consecuencias de lo que hacía tendría que ser él el que lo hiciera, para garantizar su propia seguridad... pero si Nami no lo pensaba, y él tampoco... las cosas podían acabar mal.

O quizás no, y le estaba dando demasiadas vueltas en la cabeza. Cogió la mano de Nami, para moverla un poco y darle un pequeño beso, con suavidad.
- Cuando vuelva, voy contigo al médico.- Más valía prevenir que curar, y él no podía arriesgarse a nada.... mejor que no pasase lo que podía pasar por haberlo hecho en la bañera. Había que ser... idiotas.
Tampoco se había olvidado de la Organización,, de la misión que tenía que hacer ni de que en apenas dos horas se tenia que ir. Por eso tenía que esperar a la vuelta, no tenía tiempo para ir allí con Nami en ese mismo momento. Si no, lo haría. sabía que cuanto antes, mejor. Ni se había olvidado de la cena, que seguía en el horno, manteniéndose caliente.

Cierto... tenía que irse. Aunque a Nami no le hacía gracia ninguna de las dos cosas, ni ir al médico ni quedarse sola, que Yuki se fuera. Frunció el ceño. No le apetecían ninguna de las dos cosas... pero no tenía otro remedio, Yuki quería que ella fuera al médico aunque ella creyera que no pasaría nada.
Asintió con la cabeza y con una especie de 'hmm'. No podía escoger otra cosa... era lo malo de aquello, que por muy cabezota que se pusiera... Yuki se tendría que marchar de todos modos. Lo otro... bueno, tampoco le importaba mucho. Sin embargo a Yuki parecía traerle de cabeza... ¿es qué él ya se imaginaba aquello, como si fuera inevitable? Pero los bebés eran muy bonitos, tan delicados... era increible que pudieran crecer y vivir solamente estando solo nueve meses en la barriga de una mujer.
Soltó una pequeña risita por lo bajo, sin poderlo evitar. Se le hacía gracioso pensar en esas cosas, cuando hasta entonces nunca se le habría ocurrido aquellas ideas. Lo encontraba gracioso.

-Nami.. no hace gracia.- Bueno, no debería hacer gracia. Pero Nami era así, a ella seguramente le haría gracia pensar en aquellas cosas. Sin embargo Yuki no pudo evitar sonreir un poco... No era una sonrisa muy alegre, sino más bien cansada. Aun no estaba del todo curado, y tanta... energía a su alrededor no debía sentarle del todo bien, pero... se intentaba, Yuki al menos lo intentaba. Estaba con Nami, ¿no? Entonces no habría qué temer, podía sonreir de nuevo, y volvería a hacerlo como aquella vez, cuando todo era perfecto, cuando no había ninguna preocupación.- Algo así... sería un grave problema, podría destrozarte la vida.
Y no solo eso.. él estaba en la organización, y sus padres antes que él... No quería que nadie más corriese esa suerte, una suerte que nadiie se merecía. No se iba a arriesgar, ni en sueños. tal vez... si no fuera por eso... lo pensaría más seriamente, no le importaría del todo... Igual como una posibilidad de futuro. Era lo normal, ¿no? Pero Yuki ni se lo planteaba, nunca.

¿Destrozarle la vida? Nami no entendía aquello. Sin embargo, seguía pareciendole divertido... no el hecho en sí, sino... que sería tan extraño... volvió a reirse, despreocupada, como si aquel comentario no hubiera existido. No pasaría nada, así que Yuki no tendría que preocuparse.
- Es que estaba pensando como serías tú de bebé -le anunció, con una sonrisa-. ¡Seguro que no eras tan serio! -en primer lugar porque de bebé no tendría que hacer esas cosas malas que le obligaban a hacer-. Y así de pequeño -se irguió un poco para poder mover las manos para separarlas a una cierta distancia. Luego las volvió a mover para alzarlas hasta las mejillas-. Y con unos mofletes así -lleno la boca de aire para que se incharan, dandole un aspecto más redondeado a su cara. Le hacia gracia imaginarselo... es más, aún más gracioso era imaginarse un bebé de los dos, porque ambos eran polos opuestos.

- La verdad es que no me acuerdo.- comentó el chico, algo divertido por la cara que Nami acababa de poner. Obviamente, no se acordaría de cuando era un bebé. Su primer recuerdo de su... infancia era de cuando Yuki tenía 5 años... apenas un vago recuerdo de su cumpleaños. Y el siguiente... el siguiente era un recuerdo que desearía borrar a toda costa, y los siguientes, y los siguientes... y unos 4 años de recuerdos que no eran nada agradables. - Y la única foto de cuando era pequeño que tengo, tenía 5 años.
Aquella foto que seguramente seguiría boca abajo, encima del escritorio y completamente cubierta de polvo, y en la que aparecía él, apenas un niño, sonriendo... Una sonrisa sincera, una sonrisa sin miedo, infantil, inmadura, inocente. Porque de aquella no sabía nada, porque de aquella era completamente ingenuo, porque de aquella era 'feliz en la ignorancia'... No sabía la existencia de la Organización, no sabía lo de sus padres, no sabía... dudaba, incluso, que supiera que existieran los asesinatos y las pistolas o cosas así... no se acordaba, era demasiado pequeño.
- Igual mi pelo era más claro cuando nací.- acabó diciendo. Tampoco quería ponerse del todo mal con el tema. Su pelo... siempre había sido oscuro, tan negro, desde que él podía recordar. Incluso en aquella foto lo tenía así, con los mismos ojos de color azul oscuro.

Ah... esa foto la había visto. Era la que estaba en el escritorio de la habitación de Yuki, boca abajo. Solo la había visto una vez, cuando ella misma la había levantado hacía unos meses, porque Yuki siempre la tenía boca abajo... no entendía del todo la razón de por qué estaba así, pero la había dejado como estaba. Aunque le gustaba aquella foto, Yuki sonreía... nunca lo había visto sonreír de ese modo... inocente. Cuando estaba con ella sonreía... pero aún no era como en esa foto, y dudaba que volviera ser así. De todos modos, las sonrisas de Yuki para ella eran hermosas.
- ¡Pues a mí me gusta tu pelo tal y como está! -contestó la chica, dejando de poner muecas-. ¡Y seguro que fuiste un bebé muy lindo y llorón! -volvió a reírse. Aún debían cenar antes de que Yuki se fuera... lo malo es que aún no podría ponerse el pijama porque iban a ir al médico... aún no tenía muy claro a que.


- Seguro.- Yuki tampoco pudo evitar reirse un poco. Quizás había sido llorón cuando era pequeño... no lo sabía, y no tenía a nadie que le recordara aquellas cosas, que le contara aquellos recuerdos. A lo mejor había sido tranquilo, como lo era en aquel momento. Seguramente a Nami le contarían esas cosas, las comentaría con su padre o con su madre. Él... ni podía, ni tampoco tenía especial interés.El pasado era pasado, ¿no? Y si intentaba recordar esos 5 años con sus padres tambien se acordaría de los años posteriores sin sus padres... Cosas que no quería recordar.
Se llevo una mano al pelo, revolviéndoselo él mismo. estaba... mojado. Quizás debería salir ya de esa bañera, que empezaba a tener el agua demasiado fría, pero... él aún necesitaba relajarse algo más, despues de aquel último día, de aquellas ultimas horas... de aquel último año. Y su maleta, con su ropa, aun estaba sin recoger. Por suerte, Li volvía a estar en su casa. Si lo pensaba bien tambien había echado de menos a aquella bola de pelo que solía dormir en su cama o en el sofá

Le gustaba que Yuki se riera.. sentia que así estaba mejor, que volvía a estar como antes. había podido curarle todas aquellas cicatrices en aquella pequeña bañera, eso podría haber servido de algo.. a pesar de que luego Yuki se hubiese sentido molesto. Le había curado una a una... aunque la marca siguiera allí, le gustaba creer que la herida del corazón se había podido cerrar.
- ¿Vas a quedarte ahí mucho tiempo? -le preguntó, finalmente. El agua ya debía estar fría, pero Yuki seguía ahí dentro como si nada. Seguro de que aún a pesar de que había intentado animarlo con tonterías, estaba todavía algo molesto. Yuki siempre tenía que ver la parte negativa de las cosas.
Metió la mano en el agua... como había imaginado, estaba fría.
- ¡Te vas a congelar aquí dentro! -le dijo, aunque se rio. Hacía meses que no se reía tanto, era realmente agradable. Todo lo volvía a ser desde que había encontrado a Yuki en la habitación la tarde anterior.


- Mejor vete poniendote el pijama, anda. - Aunque había dicho que iría con ella al médico cuando volviese... quizás volvía un poco tarde, tampoco quería que Nami le esperara despierta. - Yo... quizás me quede aquí un rato más.
Casi lo necesitaba. Era consciente de que el agua fría tampoco era muy relajante, pero serviría de ayuda. Necesitaba... desconectar un rato, no pensar en ello. Apoyó la cabeza en la parte de atrás de la bañera, con un largo suspiro y aún con los ojos cerrados. Estaba cansado... y su corazón aun no se había calmado del todo después de lo que había pasado porque quizás se preocupaba demasiado, lo pensaba demasiado una y otra vez... había sido un error, definitivamente. No se arrepentía, pero no le gustaba cometer errores... le molestaba pues le habían enseñado que cada error traía sus consecuencias, unas consecuencias que nunca habían sido agradables.
Tambien estando Nami cerca no ayudaba a calmarse. Pensaba demasiado en ella, pensaba demasiado en todo, y sus pensamientos vagaban de lo que había sucedido apenas un cuarto de hora atras y... y la culpa de lo que había hecho en Nueva York. Le costaría sacarsela de encima, lo sabía. Pero no debería darle vueltas, dejar todo en paz, como estaba, sin preocuparse.
Sonrió, un poco, intentando volver a no pensar en nada pero, esta vez, sin cometer ninguna locura. No pensar en nada, pensar con el corazón... de vez en cuando tenías sus inconvenientes.
- Y échale un vistazo a la cena, cuando salgas. No creo que se esté quemando, pero por si acaso.- La cena, la organización... ya quedaba tan poco tiempo para tener que irse y realmente no quería. Pero sabía que Nami estaría allí, en su cama, cuando él volviese, y con suerte estaría dormida. Solo imaginarselo hacía que casi tuviera ganas de ir para poder volver y verla allí. Sería... como una mezcla de sueño y pesadilla. Porque no le quedaba más remedio que vivir la pesadilla para despues encontrarse con aquel sueño.

- ¡Siii! -contestó la chica, haciendole caso y levantandose. No entendía que tenia de divertido quedarse en esa agua fría, pero si así Yuki estaba bien... aunque luego seguro que acabaría cogiendo un resfriado quedandose allí dentro, y ella también si no se vestía pronto y seguía con aquella toalla mojada. Se dirigió a la puerta del baño, que estaba algo abierta-. Pero no tardes, ¿eh? -le dijo, con una sonrisa, mientras cerraba al salir.
Entró en la habitación de Yuki con Li restregandose en sus tobillos, cansado de jugar en el salón. Nami sacó el camisón que había cogido. No le gustaba mucho... era rosa, y a ella no le gustaba demasiado ese color. Pero era el unico limpio que le quedaba en casa, así que no le quedaba otro remedio que cogerlo. Aun así tenía que reconocer que era bastante bonito, con aquel lazo atado a un lado por debajo del pecho. Y se había llevado también las cintas a juego para ponerse en el pelo. Ultimamente le era más comodo dormir con el pelo recogido. Por eso después de ponerse el pijama se hizo dos coletas a los lados atandolas con aquellas cintas, a juego con la tela del lazo, a pesar de aun tener el pelo mojado. Era rosa, pero... no era tan feo. Aunque su madre ya podría haberselo comprado en azul, que le gustaba mucho más. Era más bonito, como el azul del cielo.
- Neh, Li, ¿estoy guapa? -le preguntó al gato cogiendolo en brazos y poniendolo cerca de su cara. Li la miró como si no tuviera claro de que le estaba hablando, pero ella se rió-. ¡Tú también estás precioso! -le dijo, dandole la vuelta para poderlo llevar pegado a ella medio colgando hasta la cocina, agachandose para ver dentro del horno. Parecia que estaba todo bien, y Nami no se atrevia a tocar el horno, no iba a ser que lo estropeara...-. Tengo hambre, Liii -se le quejó-. Pero no podemos comer hasta que Yuki salga... -se sentó enfrente del horno, dejando a Li en el suelo y empezó a hacerle cosquillas, distraida. Luego tendría que ir al médico, no le hacía gracia... y menos gracia le hacia tener que ir DESPUES de que Yuki tuivera que irse con esa organización tan mala.. pero no podía hacerle nada, si quería estar con Yuki tendría que aguantarse... iba a ser un poco dificil, pero... debía hacerlo.


"Pero no tardes, ¿eh?" Yuki tendría que acostumbrarse de nuevo a las palabras de Nami, a su timbre de voz... era casi como si aún no se lo creyese, como si aún no fuese capaz de pensar que estaba ahí, tan cerca, que solo tenía que levantarse y caminar un poco para poder encontrarla, para poder abrazarla o darle un pequeño beso. Realmente le costaba pensar de esa manera cuando apenas unos días atrás ni siquiera había pensado en ella, ni siquiera se atrevía a pensar en ella, como si hubiese borrado todo recuerdo para no hacerse daño. Cuando apenas unos días atrás... por mucho que hubiese buscado no hubiese encontrado nada mas que las paredes de aquella casa que tanto odiaba, con aquella habitación que había sido una especie de cárcel para él. Una casa vacía, silenciosa... fría.
Sin embargo su casa era distinta cuando estaba Nami. Se volvía... alegre, se volvía cálida y, en cierto modo, ruidosa. Nami no era como él, no solía ser capaz de estar tranquila, y hablaba con aquel timbre de voz tan infantil que ella tenía, tan distinto al de él. Nami y él eran... tan diferentes. Pero ya hacía tiempo que habían salvado esas diferencias, que se habían... complementado. Y todo eso seguía conservandose incluso cuando Nami no estaba, cuando se tenía que ir o tenía que dormir en su casa. Siempre había pensado que sin ella, su casa se volvía tranquila, aunque en el fondo sabía que era una especie de calma aparente, que era como si los recuerdos de Nami siguieran rondando por allí aunque ella estuviese algo más lejos, en su casa. Nami en la cocina, Nami en el salón, Nami jugando con Li... siempre había sido difícil de olvidar, con ese paso ligero, infantil, resuelto...
Yuki suspiró, dándose cuenta de que volvía a... enamorarse de Nami, de que volvía a pensar en ella de la misma manera. Seguía costándole, aquellas ruinas aún no estaban del todo derretidas, que parte de aquel muro de hielo aún estaba ahí, pero... pero cada vez era menos preocupante. Aun no se encontraba bien del todo, aún se sentía... algo débil, despues de aquel último año, pero poco a poco... quizás se recuperase antes de lo esperado. Quizás no.
Pero tampoco tardó mucho. Salió un rato más tarde, después de relajarse un poco por completo en aquella agua fría. Fue, sin hacer ningún tipo de ruido, a la habitación, solo para coger algo de ropa limpia y ponersela, ya casi pensando en la misión que tenía que hacer para la Organización. Tampoco quería pensar en eso, pero solo tener que vestirse ya le indicaba que iba a tener que salir, y la escasa luz de la calle le decía que era de noche... Él solo salía por la noche cuando tenía algo que hacer para la Organización.
- ¿Tardé mucho? - le preguntó, una vez que ya había acabado de vestirse y habia ido a la cocina, donde estaba Nami sentada en el suelo delante del horno. La comida parecía estar bien, y Nami... Nami estaba preciosa, como siempre, con aquel camisón rosa. Le quedaba bien, aunque quizás le hiciera... más niña, incluso con el pelo recogido. A veces se le hacía extraño pensar que Nami era de su edad... No lo parecía. Pero siempre se había dicho que eso era parte de su encanto, y que no iba a intentar cambiarla. Le gustaba esa inocencia suya, esa sonrisa, esa... alegría tan infantil.

Nami alzó la mirada para verlo cuando entró. Mostró una pequeña media sonrisa, dulce y alegre. No había tardado nada, Yuki nunca tardaba. Siempre era puntual y formal, mientras que ella siempre se entretenía con todo y sería capaz de replicarle hasta al Primer Ministro de Japón. Siempr ehabía actuado así, ya que nunca se habia encontrado con alguien que no se diera por vencido ante ella y su cabezonería. Esa mezcla suya de inocente e infantil siempre se las perdonaba todas, todos acababan perdonandole cualquier cosa.

Sacudió la cabeza, haciendo que sus coletas se movieran igual. Aun no se lograba creer que volvieran a estar allí los dos... que hubieran hecho el amor apenas hacia un rato en aquella pequeña bañera del baño de la casa de Yuki... que todo estuviera como antes, que eso no era un sueño, que Yuki no solo se acercaría a ella para que cuando Nami alzara la mano desapareciera como el vapor que flotaba en aquel instante... mágico , aunque ahora tuviera que solucionar aquellas consecuencias.
No era un sueño... por eso cuando levantó la mano y agarró el bajo de la camiseta de Yuki, la ropa se arrugó entre sus dedos. Y la media sonrisa se hizo más dulce todavía, más risueña. Yuki estaba realmente a su lado, no iba a tener que despertar porque aquello era la realidad... ¡que bonita era! A pesar de saber que Yuki tendría que marchar dentro de muy poco, Nami estaba feliz... era una sensación que le daba ganas de llorar, de pura felicidad que sentía.
- ¿A que te vas a quedar conmigo por siempre, Yuki? -le preguntó. No quería que esa realidad, tan bella que parecía un sueño, se alejara nunca. Porque ahora que habían superado aquella barrera... no había nada más que se lo impidiera, nada más. Nami quería volver a vivir aquel cuento de hadas. No se necesitaba que el amor de la princesa fuera un principe para que tuviera un final feliz. Mejor inventarse un nuevo cuento, uno de verdad donde pudieran estar juntos.

Siempre... No era una palabra que le diese miedo, sabía que era capaz de aguantarla, que... que su corazón estaría SIEMPRE con Nami, sin que él pudiese evitarlo ni hiciese nada por ello. Le gustaría quedarse siempre con Nami, siempre. Pero lo que si le daba miedo era la Organización. Desde pequeño habían clavado en él ciertas ideas, y era demasiado tarde ya para quitárselas de la cabeza. Ideas de obediencia, de respeto y... de miedo, al fin y al cabo. Desde los 5 años, desde que había visto lo de sus padres, había sentido miedo por la Organización, y era un miedo que ya nunca se le quitaría del cuerpo, lo sabía, que viviría con él hasta el fin de sus propios días o hasta... hasta el fin de la Organización. Pero estaba seguro de que el fin de la Organización podría ser su propio fin, despues de todo. Fuera cual fuera, Yuki tenía claro que su destino estaba atado a la Organización.
¿Se podría atar el destino con dos lazos? Le gustaría poder estar para siempre con Nami, que sus... destinos estuviesen atados, siempre juntos, sin separarse nunca más, porque una separación sería dolorosa, más dolorosa aún que la de hace un año. Sería... desastrosa para los dos, el final, lo tenía claro. Él no aguantaría volver a separarse de Nami y Nami... para Nami quizás no fuese tanto. Después de todo, tenía a sus padres, a su hermano, ¿no? Algo que él no tenía. Otra diferencia más entre ellos. Su única familia era Nami y Li, los únicos a los que realmente quería... y Nami era la única a la que realmente amaba.
Sin embargo, a pesar de todo eso, la pregunta se le hacía difícil de contestar. Por siempre... seguramente sí, porque no podría separarse de ella nunca más, no podría volver a construir aquel muro. ¿Y si eso ponía a Nami en peligro por la Organización? ¿Y si Nami acababa herida o... o sin vida? Era posible, pero... seguramente el resultado sería el mismo que separarse de Nami, asi que prefería estar con ella, aún con la posibilidad de que la Organización pudiera hacerle daño, antes que alejarse. Porque la única solución que tenía era esa, estar junto a Nami, no tenía nada más que perder. Si la perdía a ella, se acabaría todo.
Se sentó a su lado. Sabía que era estupido, que en un rato se tendría que levantar, pero cuando Nami le tiró de la camiseta y le pregunto aquello ni siquiera lo pensó, su respuesta fue casi automática al sentarse en el suelo.
- Te lo prometo.- acabó diciendo. No tenía nada que perder, despues de todo. Las cosas física como la casa o el dinero ni siquiera eran suyas. Amigos... el único que podía considerarlo así era a Hiro y... familia... familia solo tenía a Nami, que era lo único que realmente podía perder. Pero si se alejaba de ella la perdería, asi que prefería estar con ella, aunque la Organización pudiera arrebatarsela. Ya tenía claro lo que haría si eso pasaba. - No podría vivir sin ti.

Y esas palabras... de verdad le hacían sentir que aquello no era la realidad, que volvía a ser un sueño. Yuki... jamás le había prometido aquello, a pesar de que ella siempre lo había dado por sentado, aunque él nunca se lo respondiese cuando se lo preguntaba. Pero era verdad, Yuki estaba allí y se lo estaba diciendo. Era tan bonito... y no era un sueño.
Se echó a su cuello, casi de manera automática. Y como su ropa, el cuerpo de Yuki no se disolvió entre sus brazos. En ese momento era cuando se daba cuenta por primera vez en dos días... que realmente casi lo había perdido, que se había sentido muerta sin él... que no podía perderlo de nuevo. Que si existía el destino, haría lo imposible para poder unir los de ambos, tan fuerte, que fuera imposible volverlos a separar. Todo volvería a estar bien... superarían los problemas juntos. Todas esas cosas las había pensado durante esos días, pero... después de aquella demostración de amor y pensarlo un poco... se daba cuenta de verdad y... no dejaría que nada ni nadie los separase. No más.
- Gracias -le dijo en voz baja, sin evitar que una pequeña lágrima resbalara por su mejilla, aunque la secó ápidamente con el brazo-. ¡Te quiero mucho, Yuki! - añadió, con un tono más alegre. Si, conseguirían estar juntos por siempre... era una promesa. Y las promesas, a pesar de los problemas, siempre debían cumplirse... ella había prometido no meterse en problemas para poder estar con Yuki... y él estaría con ella. No le importaba si podía estar en peligro, sabía que Yuki estaría a su lado, y Yuki siempre la había protegido... no tenía miedo.

Yuki sonrió. Seguía sin llegar a ser una sonrisa del todo alegre, sino más bien algo... dulce, con cariño. Si Nami le quería a él, él quería a Nami, y se lo demostraría una y mil veces, las que hicieran falta. La verdad es que no le importaría, con tal de no perder demasiado la cabeza. ¿Y que importaba la Organización, también? No tenían por qué meterse en su vida privada, a no ser que sospechasen de Nami y él intentaría que no hicieran eso. Y, aunque debía reconocer que tenía miedo por eso, era un miedo que no superaba al miedo que tenía a volver a sentirse sin vida, a volver a estar sin Nami. Realmente... no le sentaba bien estar sin ella. No solo estaba algo más delgado y más debil sino que... había hecho demasiadas cosas sin pensar en ellas, sin ser del todo consciente... sin aceptarlas. Por eso no quería volver a separarse de Nami, ya no solo le bastaba con que estuviera viva... Tenía que estar viva y... y a su lado. Y no quería ser posesivo, pero bastaría con que Nami fuera feliz... y no parecía serlo si no estaba con él. La idea no le gustaba mucho, pero no podía hacer otra cosa, entonces.
- Y yo a ti, Nami.- Mucho... demasiado, como siempre diría. Pero ya no le tenía miedo a ese 'demasiado', sabía cuales serían las consecuencias si se separaba de Nami, y prefería enfrentarse a toda la Organización que eso.- Pero... recuerda que me prometiste que no te meterías en ningun lío. Asi que... no hagas más preguntas de las necesarias, ¿vale? - Cuantos menos motivos tuvieran para sospechar de ella, mejor.- Cuanto menos sepas sobre todo esto, creéme que estarás mejor y yo tambien me sentiré mejor.
Si Nami se portaba bien, si no intentaba acercarse a la Organización... entonces él no tendría que preocuparse por tanto, solo... solo tenía que preocuparse para que la Organización no se acercara a Nami. Era más difícil, porque Nami estaba ligada a él y él estaba directamente relacionado con la Organización... Inevitablemente, las dos cosas se juntarían alguna vez pero... pero esperaba que eso no ocurriese, y que si ocurriese, pasara desapercibido para los dos, o que, al menos, la Organización no se diese cuenta. Las cosas con Nami eran más fáciles de arreglar, bastaba con decirlas de una manera tajante, como a una niña pequeña, para que la chica hiciera caso.

Nami volvió a asentir. Solo tendría... que evitar el 'olor', nada más. Le sería complicado, lo sabía, porque ese olor que infestaba a la gente solo acababa por hacer daño... pero lo evitaría por Yuki y así poder estar juntos.
- ¡Te lo prometí! -afirmó la chica, aun sin separarse de él-. ¡Y las promesas se cumplen! -aunque la ultima promesa hubiera acabado mal... pero si no fuera porque ella había mirado... simplemente porque Yuki había tenido que irse... seguramente todo habría ido como los tres primeros días, como todo ese año, tan especial. Y Nami quería volver a esos días tan bonitos, aunque ya no fuera en la ignorancia, sabiendo a donde se iría Yuki... ya no habría secretos...
Ojalá Yuki no tuviera que hacer esas cosas malas, que solo conseguían dañarlo a él y a la gente relacionada con aquel caso... Nami sabía que la gente sufría mucho cuando se le moría alguien... lo miraba en cada caso de su padre, y en los que ella misma había logrado resolver. Pero... tenía que evitar todo aquello... por Yuki.

- Y no te preguntaré nada que no quieras. ¡Si Yo siempre dije que 'si Yuki no me quiere decir algo, tiene un motivo, sino seguro que me lo diría' -se separó un poco esa vez para poder verlo a la cara, con una sonrisa-. ¿A qué si?

Si, Yuki siempre había tenido un motivo para no contarle todo lo que hacía. En el fondo le gustaría, le gustaría ser alguien normal a quien poder preguntarle, sin ningún problema, a dónde iba o qué hacía, sin tener que quedarse callado ante esas preguntas o responderlas con una mentira o una respuesta evasiva. Pero no lo podía evitar, formaba parte de la Organización, y "fui a asesinar a alguien" no es una buena respuesta a aquellas preguntas y, por supuesto, era algo que nunca podría decir , por su propio bien y el de las personas que le rodeaban.
Tambien le daba rabia pensar que con 19 años su vida tuviera que ser así.... que llevaba siendo así desde que tenía 5 años.... 14 años eran demasiados años para poder apartarse ahora de eso. Ya habían elegido el "mal camino" por él, sin que él mismo quisiera, ahora le sería imposible voler al "bueno".
Se echó hacia atrás, apoyando los brazos en el suelo, con un suspiro cansado. No podía hacer nada por evitar eso, ¿verdad? No podía hacer nada contra la Organización, ¿no? ¿Cuántas veces lo había pensado? ¿Cuántas veces había rechazado esos pensamientos? Solo hacían confundirle, pensar que quizás existía una salida que no había visto. Pero Yuki tenía claro que no tenía salida, que no podría salir de la Organización.
Por eso... por eso solo le quedaba vivir, con Nami. Porque no tenía nada que ganar, y lo único que podía perder era a ella. Porque si salía la perdía seguro, pero si se quedaba... igual podía mantenerla a su lado, aunque fuera durante poco tiempo hasta que sospecharan de ella y decidieran matarla. Por eso tenía que seguir. Ademas, contaba con el apoyo de Nami, ¿no?
- Nami... - dijo en voz baja. - Gracias.- Porque quizás ella no lo sabía, pero le era demasiado difícil seguir si no contaba con esa sonrisa que le daba fuerzas para hacer lo que hacía. No le gustaba, pero... pero por ella haría cualquier cosa. Y sabía que a Nami tampoco le gustaba, pero aún con eso, aún sabiéndolo, Nami seguía a su lado... Era demasiado lo que tenía que agradecerle.

- ¡No me deas las gracias! -le replicó, con una sonrisa divertida, dejandose caer encima de él, apoyando también los brazos en el suelo para no hacerlo caer al suelo por completo-. ¡Es que soy una egoista! -no era cierto, no era por eso... pero también se podría ver desde un punto así. Ella lo amaba y eso era lo que la hacía estar con él... pasara lo que pasase-. ¡Y cómo quiero que seas feliz, nadie puede impedirmelo! -ese podía ser su deseo egoista. Ese y estar con él siempre. Y quizá no lo pudiera hacer por siempre feliz, pero al menos intentarlo... por momentos. Que fuera feliz cuando volviera de esas cosas malas, antes de que se fuera... cualquier momento sería bueno.
Se aproximo un poco más a su cara, girando la suya propia un poco para, aun más lento, acercarse a sus labios en un pequeño beso suave. ¿Cuando se había convertido aquello en una costumbre tan encantadora? El primer beso se lo había dado Yuki, apenas unos metros más allá... aquel primer beso, a pesar de que a ella acababan de robarle algunos, demasiado desagrables para poder llamarse así. Nami era más impulsiva, cualquier momento era bueno, solo si lo pillaba cerca, en cualquier sitio: la barbilla, las mejillas, los bordes de los labios, los parpados, la punta de la nariz, la frente... pero los besos en los labios eran los mejores, con aquel sabor a fresa que se dejaba notar.
- ¡Pero tienes que ponerte fuerte antes de todo! -añadió, cuando separo sus labios de los de él-. ¡Así que tenemos que cenar! ¡O luego te encontraras muy cansado! -lo animó, con una sonrisa.

¿Cansado? Cansado ya lo estaba desde hacía días... meses, seguramente. Cansado sin darse cuenta, agotado. Pero la comida no le daría fuerzas, lo único que lo hacían era aquellas sonrisas que Nami le dedicaba, que le llenaban. Sonrió, con una sonrisa de las suyas que no llegaban a ser del todo felices. ¿Como había conseguido ser feliz una vez? Ya no lo recordaba... le había costado casi un año conseguir aquella felicidad con Nami y... y en apenas un día la había destruido por completo, de una forma que le costaría volver a reconstruirla. Le había cosatado un año olvidarse por completo de la Organización cuando estaba con Nami.
- Está bien.- aceptó, cogiendo un poco a Nami para apartarla... seguía pesando poco, aunque él ya no tenía tanta fuerza como antes. Se volvió a poner serio.- Pero no vuelvas a decir que eres egoísta, me haces sentir mal.- Porque si Nami era egoísta... ¿entonces él qué era? No solo era un asesino, sino que ponía en peligro a lo que más quería solo porque era incapaz de estar sin eso... casi como una droga. No, Nami no era una "droga"... casi podía decir que era el aire que respiraba, lo único que necesitaba para seguir con vida.
Volvió a sonreir. Tampoco quería preocupar a Nami con aquel comentario... Solo era un comentario, nada más. Un comentario un tanto pesimista, pero un comentario. No lo podía evitar... tampoco es que hubiese mucha luz en sus pensamientos, unos pensamientos que llevaban demasiado tiempo bajo la sombra de la Organización, una sombra demasiado negra.
Se levantó, ayudando a Nami a hacerlo tambien, para luego acercarse un poco al horno y agacharse para coger la cena y poder servirla en los platos que tenía en la mesa de la otra habitación y que había puesto antes de meterse en la bañera con Nami. Otra vez... otra vez volvía a comer con ella, de nuevo volvía a estar con ella. En el fondo, aunque no lo demostrase, sabía que era feliz con eso, aunque su estado de ánimo no estuviese demasiado bien para poder demostrarlo. Era feliz solo con estar con Nami... eso debía bastar, ¿no? Sin importarle la Organizacion, sin importarle nada más...

Nami volvió a sonreír también, saliendo de la cocina a paso ligero y con cierta gracia, con Li detrás. Sabía que ahora quedaba menos para que Yuki se fuera, pero... pronto volvería, se lo había prometido. No se había olvidado de eso del médico... era lo que más le fastidiaba, porque no tenía muy claro que iba a hacer... aparte de que empezaba a cogerle el sueño, entre el baño y todo. Aún así estuvo durante toda la cena animada, hablando de cualquier cosa que le hubiera ocurrido en la Universidad... cualquier cosa que pudiera distraer a Yuki y a ella misma de esa marcha inminente. Le contó como le había ido los primeros días, y como todo el mundo ya desde el comienzo, incluidos los profesores, la trataban con ese 'chan' infantil, como si en vez de estar dando clase a una universitaria de casi diecinueve años lo estuvieran haciendo con una niña de nueve. Y aunque pudiera parecerlo en un principio, a pesar de que tuviera esos arranques infantiles, Nami sabía lo que hacía, lo tenía más claro que mucha otra gente más seria y madura. Siempre había sido así, aparte de que ella si estaba estudiando medicina forense no era porque su padre fuera rico y ella fuera una niña pija que solamente iba a la universidad a pasar el rato. Era cierto que lo encontraba entretenido, pero había llegado allí por su propio pie, aprendiendo todo como si fuera un juego. Para ella los estudios eran eso... un juego del que se le quedaban cosas. Por eso nunca había tenido la necesidad de pararse a estudiar más de quince minutos, que era lo máximo que aguantaba.

- Graciaaas, Yuuukiii -le dijo, cuando ya habían recogido todo, esa vez lo había hecho ella, no le parecía justo que Yuki encontrandose mal hiciera todo. Estaba arrodillada en el sofá, con Li a su lado, dormitando cerca del brazo del mueble-. ¡Eres el mejor! -se rió.

Yuki esbozó una pequeña sonrisa, algo alegre. Le gustaba estar al tanto de lo que pasaba en la vida de Nami, era... interesante. No tanto saber lo que pensaba, pues ya casi se lo podía imaginar despues de tanto tiempo juntos, sino... pensar en lo que los demás podrían opinar sobre Nami. Podía resultar hasta divertido imaginarse las reacciones de la gente ante alguien como Nami. Tan infantil, tan inocente, tan... niña, a pesar de tener 19 años. Muchas veces se había preguntado por qué Nami era así, por qué siempre había sido así, desde que la había conocido con 12 años Nami no había cambiado en nada... o en casi nada. yuki sabía que Nami podía llegar a ser madura, si se lo proponía. Se lo demostraba al querer estar con él, a pesar de lo que era... Parecía ser plenamente consciente de las conssecuencias y las asumía, sin importarle demasiado. Podía ser una locura, pero... pero había sido una decisión que Nami había tomado, ¿no? Y él.. él ya no iba a intentar hacerle cambiar de opinión, no iba a ser él quien los volviera a separar... Un año había sido demasiado, suficiente.
- Tampoco... iba a dejar que hicieras tu la cena. - Eso podría ser un desastre, aunque el día anterior le hubiese salido bien... no tendría la misma suerte dos veces, ¿no? Conociendola... seguramente no. - Aún así... no me des las gracias, Nami, sabes que no me gusta. - En eso no había cambiado para nada. Seguía sin merecerse que le dieran las gracias por algo, no despues de todo lo que había hecho. Pero Yuki sabía que yaa era demasiado tarde para arrepentirse, para sentir algun tipo de remordimientos... Demasiado tarde. Aunque no le gustaba lo que hacía, no le quedaba más remedio que resignarse a ello sin sentir nada... ni arrepentimiento ni remordimientos.... era aquella cara fría que a Nami no le gustaba.
Pero, ¿que otra cosa podía hacer si no era ponerse esa máscara cuando se trataba de la Organizacion. de sus actos, de los que era plenamente consciente? No quería ponerse realmente mal pensando que no podía salir de allí, por lo que solo le quedaba eso... seguir, como siempre pero esa vez contando con el apoyo de Nami... lo único que necesitaba para ser feliz.
Sin embargo no podía preocuparse por su felicidad cuando alguien de la Organización estaba a punto de venir a buscarle... el tiempo realmente pasaba con Nami, que se entretenía con cualquier cosa, entreteniendole a él mismo. Habían perdido bastante tiempo en la bañera y mientras comian. Igual podía distraerse un rato viendo la televisión antes de que llegaran... A lo mejor. Se sentó en el sofá, al lado de Li y de Nami, aunque... solo fuera por estar con ellos un rato, viendo la televisión que ellos doss habían tenido que reponer. La Organización, la misión, Nami... tenía demasiadas cosas en la cabeza, que le serían muy dificil de quitar solo viendo la televisión.

- Mooo, Yuki -se quejó, apoyandose en su hombro. Li se desperezó de su lado y paso por sus piernas para meterse en el hueco entre los dos chicos, para volver a descansar ahí. Parecían una pequeña familia de verdad... y Nami no quería pensar que apenas en un rato Yuki tendría que irse, a hacer algo... malo. Intentaría evitar ese pensamiento, que lo único que podía provocarle era dolor de cabeza por querer pasar de él y no lograrlo. Aunque para eso solo tendría que pensar en Yuki, en que si quería estar con él no podía meterse en líos, no buscar la verdad... simplemente dejarla pasar de lado-. No quiero que te vayas allí -aunque le hubiera prometido que volvería pronto... no quería separarse de él, por nada. Intentaría mantenerse despierta para cuando él volviera... de todos modos, no sería capaz de dormir bien sin él. Tendría que coger el llavero que estaba en su bolso para conseguirlo... y aún así no era un sueño tranquilo. Llevaba meses enteros durmiendo de ese modo.
Cerró los ojos, escuchando el sonido de las noticias televisor... el televisor nuevo que ella había comprado. No había mucha diferencia con el anterior, solo que era más nuevo, y casi estaba sin usar, no solía ver mucho la televisión cuando iba allí a limpiar o simplemente... a recordar momentos. Porque aquel piso a pesar de las armas que escondía, era como un oasis y... allí habían pasado muchas cosas.
Se acordó entonces en esa carta que había encontrado, la primera vez que Yuki había querido irse... después de esa pesadilla. Se acordaba como si hubiera sido hacia muy poco, y de eso un año ya; pero se preguntaba a donde habría ido a parar esa carta, que se había marchado volando de sus manos temblorosas a causa del cansancio. ¿Seguiría volando, la habría cogido alguien o simplemente se había perdido por siempre? Aunque ahora esa carta no tenía valor, porque Yuki ahora estaba con ella... no se volverían a separar nunca. Se lo había prometido y ella tampoco pensaba hacerlo. Pero si algún día podía acabar con esa organización que le hacía daño a Yuki, una buena oportunidad... no desaprovecharía, no dudaría en intentarlo y lograrlo, para que así Yuki fuera totalmente feliz. Que no se preocupara nunca más, porque los malos irían a la cárcel. Yuki era bueno y no le pasaría nada.
Nami volvió a abrir un poco los ojos, mirando hacia él, aunque le costara un poco al estar apoyada en su hombro. Parecía tener mejor color que el día anterior, pero seguía teniendo un aspecto cansado y Nami sabía que también había adelgazado mucho. No estaba bien.... y aún así se esforzaba muchísimo. Ella seguía considerandolo su Superman, pasara lo que pasase. Porque Superman también tenía que hacer cosas malas de ez en cuando, y aun así seguía siendo un heroe. Y Yuki a pesar de no estar bien del todo, seguía teniendo ese olor que a Nami le encantaba. Mientras él siguiera esforzandose, ella también lo haría para conseguir que volviera a estar bien y volviera a ser el Yuki de antes.
- ¡Recuerda que me prometiste que volverías pronto! -le dijo, por si acaso, para que no se olvidara. Una promesa era una promesa, tenía que cumplirla. Y sabía que Yuki siempre, siempre, siemprre cumplía lo que prometía.

Las noticias... no era su programa favorito. De hecho, no le gustaba ver la televisión, no la encontraba interesante, pero laas noticias... realmente las noticias no le gustaban en absoluto. No sería la primera vez que él era el 'protagonista' sin que nadie lo supiera... Era desagradable, bastante. No le había falta ver las noticias para saber lo que pasaba en tokyo, la Organización se encargaba de mantenerle al tanto, a veces antes incluso de que sucedieran. Pero le daba demasiada pereza cambiar de canal, y tampoco le estaba prestando demasiada atención. Su cabeza esttaba en otro sitio, en la misión y en Nami, que estaba allí, a su lado. Ademas, dudaba que en otr canal fueran a echar algo más interesante. Dudaba que hubiera algo más interesante teniendo a Nami al lado.
- Nami... creéme que no me hace ninguna gracia estar allí más tiempo del necesario.- le contestó. ¡Como si fuera divertido!... Obviamente, prefería volverse a casa, sobre todo si Nami estaba en ella. Le gustaba la idea, le encantaba, aunque no queria acostumbrarse a ella sabiendo que al día siguiente Nami volvería a dormir en su propia casa, que pasaría más tiempo en su casa, que para eso vivía allí. - Además... yo siempre... intento cumplir mis promesas.- Aunque no siempre lo consiguiera, por causas de fuerza mayor como la Organización, que siempre le hacía cambiar de planes. Normalmente si ya intuía que no iba a poder cumplir una promesa, prefería decir que lo intentaria. No sería la primera vez que no le prometía algo a Nami por miedo de no poder cumplirla.
Esbozó una pequeña sonrisa, girando la cabeza para ver un momento a Nami. Estando así... tampoco se estaba tan mal. Li estaba entre ellos dos, aunque eso no les impedía estar juntos. Era lo único que Yuki quería, estar con Nami. Ojala no tuviera que ir con la Organización, ojalá no perteneciera a la Organización. Le gustaría haber conocido a Nami en otras circunstancias, en otro momento.... le gustaría no haber pertenicido nunca a la Organzación, habría sido todo mucho más fácil, habría sido siempre él mismo y no se habría tenido que separar de Nami nunca, nunca.
Pero sabía que por mucho que le diera vueltas no iba a arreglar nada. Él solo no podía salir de la Organización, y no le pediría ayuda a nadie para hacer una locura así, y mucho menos a Nami... Es más, nami le había prometido que no se metería en sus asunttos, que no se metería en nada relacionado con la Organzación... por esa parte debería estar tranquilo, aunque no se fiase mucho de que Nami pudiera aguantar sin investigar un caso de tal envergadura durante mucho tiempo... Ya encontraría la forma de disuadirla, si hicera falta... Por el momento se lo había prometido, ¿no?
Y él tambien había prometido que estaría para siempre con nami. Ya no le importaba la Organizacion, ni qué era, ni su pasado... se había cansado de todo eso, se había cansado de tener que pensar en ello, de tener que preocuparse. Nami ya sabía el peligro que corría, lo asumía... entonces él no tendría por qué preocuparse más o quizás preocuparse un poco menos. Siempre se preocupaba demasiado por Nami, por cualquier cosa que le pasara a Nami.

Nami sonrió, bastante satisfecha con la respuesta de Yuki. Sabía que era verdad, él siempre intentaba cumplir sus promesas, es más, siempre las cumplía. A pesar de que la última vez que la hubiera cumplido no había acabado como se esperaba... aunque aquellos tres días habian sido preciosos, no quería olvidarlos porque... merecían la pena recordarlos, a pesar de que al final... todo acabara fatal, separados... eso si había dolido.
No sabía cuanto tiempo quedaba para que Yuki tuviera que marchar, seguramente estaría a punto de irse... no quería que se fuera. Pero no quedaba otro remedio, ¿verdad? Tendria que aprovechar ese pequeño ratito, aunque solo fuera así, apoyada en el hombro de Yuki. Se estaba bien, no había razón para cambiar: ni de canal, ni de posición ni de nada. Pero... si pudiera detener el tiempo, aunque fuera solo por diez minutos más...
Suspiró, cerrando los ojos otra vez. Si el tiempo se pudiera detener... lo habría detenido hacia tanto... para que Yuki no sufriera y no tuviera que hacer daño a nadie, ni a si mismo. Porque volvería con otra herida y ella se la curaria de nuevo. Como habia curado muchas hacia un rato, en esa pequeña. O eso había pretendido... ojalá lo hubiera logrado. Porque para ella que Yuki estuviera bien era importante... y con un corazón herido no se podía estar bien, eso lo tenía claro.
- Te quiero mucho, Yuki -le dijo, justo cuando alguien llamó al timbre de la entrada. Casi... casi podía decirse que lo había sentido acercarse, aquel olor. No es que fuera muy intenso ni nada, la puerta estaba cerrada y ellos bien lejos de ella, pero... pero se lo estaba esperando, y no era dificil saber que pasaría cuando se escuchó el ascensor abrirse en ese piso. Ya había llegado el momento, seguro, y Nami seguía sin querer que se fuera y que la dejara sola, a pesar de que se quedaba con Li... no quería que Yuki tuviera que ir a hacer cosas malas.

Yuki se llevó el dedo índice a sus labios, indicandole a Nami que no hiciera ruido, antes de acercarse un poco para darle un pequeño beso en los labios mientras se levantaba.
- No hagas ruido ni enciendas ninguna luz hasta unos minutos después de que me haya ido, ¿vale? - le dijo, en voz muy baja, de forma que solo Nami le escuchara. Volvió a darle un pequeño beso, con cierto apuro... Que manera de desperdiciar aquellos últimoss minutos, viendo a la nada al lado de Nami, pudiendo haberle dado algun que otro beso, haberle dicho que la quería y que no quería separarse de su lado... Pero ya no podía hacer nada, no podía hacer esperar a alguien de la Organización. Sería Ron, casi sin dudas, pero no podía asegurarlo al 100%, asi que... mejor no arriesgarse.- Ya voy.- Esa vez lo dijo algo más alto, para quien fuera que estuviera allí se enterase. Para confirmarlo, Yuki escuchó la voz de Ron, casi diciendole que le esperaba abajo, en el coche.... En el coche de la Organización, claro.- No quiero que se enteren de que estás aqui... por si acaso.- volvió a bajar el tono de la voz, hablandole a Nami.- Te quiero... mucho.
Pero... a la Organización no le hacía gracia esperar, y Yuki sabía que en momentos como aquel, cada segundo era casi crucial. Empezaba la misión, ¿no? Pero él aún no estaba mentalizado en ello, y menos cuando Nami estaba cerca. Un beso algo más largo, casi de despedida, de disculpa... Disculpa porque no quería irse, no quería hacer lo que hacía, y a Nami tampoco le gustaba. Por eso se disculpaba, aunque él no tuviera nada que ver.
Cogió la chaqueta, que ya pesaba más de lo normal... La pistola, la había dejado allí antes, sin que Nami se diese cuenta. Era más facil así, Nami no tendría por qué verla.... cuanto más lejos estuviera de la pistola y del rifle que guardaba debajo de la cama... Era suficiente con saber que pertenecia a la Organización e intuir a donde iba en aquel preciso momento.
- Quiero que cuando vuelva estés ya dormida.- le dijo, en voz baja, volviendose a acercar a ella ya con la chaqueta en la mano... No se había olvidado lo que había dicho antes del médico... lo que habían hecho, más bien, pero... en aquel momento tenía otras cosas en las que pensar, y no quería que Namii se preocupase por ello.
Y esperaba que Ron tuviera algo de paciencia cuando se acercó a Nami, a darle otro beso, largo pero apurado e igual de dulce que siempre. Separarse de ella... despues de haber pasado casi dos días completos sin hacerlo... era demasiado difícil, pero tenía que hacerlo, tenía que convencerse, tenía que mentalizarse de ello o luego no sería capaz de realizar la misión para la Organización... Difícil, pero no podía poner esa cara de indiferencia que ponía en las misiones delante de Nami... A ella no le gustaba, aunque a él le fuera imposible no ponerla... Por eso se mentalizaría de que estaba en una misión cuando estuviese en el coche, lejos de Nami... Le dolería, lo sabía, le dolería separarse de Nami, pero... no podía hacer otra cosa. Nunca podría hacer otra cosa que fuera contraria a lo que le mandara la Organización.

Nami asintió en silencio a todo lo que le decía Yuki, de que no encendiera las luces ni hiciera ruido... sería un poco más díficil quedarse dormida, pero... no iba a replicarle, no en ese momento en el que se tenía que marchar... mejor no imaginarse a qué.
Correspondió a todos aquellos besos con cierto temor, no quería que se fuera con aquella persona mala que lo estaba esperando. Por eso no pudo evitar levantarse del sofá antes de que él pudiera abrir la puerta y en silencio, para que no pudieran oirlos, darle otro beso dulce en los labios, acercando todo cuanto pudiera su cuerpo a él, como si así pudiera hacerle entender que ella... seguiría con él, que no se separarían aunque tuviera que hacer una cosa mala. No fue muy largo, sabía que Yuki tenía prisa... y si antes marchaba antes volvería, ¿verdad?
Y cuando Yuki se fue... a pesar de todo... se sintió sola. No le gustaba la oscuridad, le daba miedo. por eso se pasó los cinco minutos a oscuras abrazando a Li. Después casi se abalanzó a encender la luz, con un suspiro resignado. Ojalá a Yuki le fuera todo 'bien' y no le pasara nada... se sentía algo preocupada.
Se pasó un rato jugando con Li, pero acabo por entrarle el sueño... auqnue no quería dormirse, porque eso significaría quedarse desprotegida a lo que podía pasar a su alrededor... y en su casa podía pasar, porque había gente, pero en la casa de Yuki ahora se encontraba sola... y Li no podía defenderla mientras dormía, ¿no? Y quería a que Yuki llegase, aunque tuviera que hacerse la dormida para que no se enfadara con ella en el ultimo momento.
Pero... sus instintos le volvían a superar de nuevo. Se frotó los ojos con los puños, intentando despejarse. Bueno, si descansaba un poco... no pasaría nada, ¿verdad? Yuki le había dicho que volvería pronto.
Agarró el llavero que había dejado encima de la mesa y se tumbó en el sofá, acercando mucho el llavero a la cara, con Li cerca de su barriga. Volvía a dormir como llevaba haciendolo varios meses, pero... cuando llegara Yuki... podría dormir bien, seguro...
Y a pesar de no quererlo, se quedó dormida en el sofá del salón, con aquellos sueños agitados, y con ese ultimo pensamiento de que Yuki llegaría pronto a casa...

*******************

Bueno, una actualización largaaaaa!!!! Después de tanto tiempoooo!!!!

A partir de ahora les publicaremos sin faltas el yuxn! ¬¬ si, ya se que lo intenté una vez, pero... bueno, me faltaban muchos trozos. A partir de aqui no faltará ningunoo!!!!

--> El que me imagino que llevaba Nami *.*

--> un dibujo de Nami xDDD a lo chibi

--> Y de Yuki también, claro xD


--> Y yuxn en UA xD todo by me

Y además también publicaré (si yo, porque las demas 3C son unas vagaaaas!) el YKHS xD

Nos vemoooos!

[**.* ¡Sae-chan! *.**][...Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]

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