La pregunta del millón...
¿Qué pasaría si...Por una cuestión de lógica, no puedes estar con la persona que más quieres en todo la faz de la tierra?
Simplemente, yo hubiese recurrido al suicidio...
Me lo planteé en varias oportunidades, con la presencia o no del alcohol a mi lado, pero siempre la rechacé como si se tratara de lo más asqueroso del mundo. Ciertamente lo era, porque con el solo echo de hacerla sufrir estoy seguro de que, ni muerto, podría perdonarmelo.
Cada vez que oscurece ese pensamiento se despierta de entre las tinieblas más profundas de mi mente para acecharme y atacarme por la espalda apenas tenga la más mínima oportunidad. Últimamente estuve más reacio a escucharlo, tanto que puse el minicomponente de casa a todo volumen, haciendo que los vidrios de la sala retumbaran notoriamente.
Si se rompían... Compraría unos nuevos.
Me despatarré en el sillón y dejé el movil sobre la mesita que estaba frente a mi. Si alguien llamaba, más le valía ser paciente hasta que se me antojara mover los músculos de mi espalda y contestar el maldito aparato que no me había dejado en paz, sino hasta recien pasados quince minutos.
Suspiré algo aliviado, ahorea la música estaba baja. No quería prender el televisor para enterarme de los echos que habían ocurrido en la ciudad, pero mi curiosidad de detective me obligó a hacerlo... Algo me decía que tenía que prender la pantalla del flaquito LCD y poner el noticiario de la Yomiuri pero... ¿Estaba bien? Podría ser una alucinación... O más bien, una mera manía. Aún asi lo prendí y abrí los ojos un poco para mirar a la locutora, vestida de blanco y con un corte carré, quien hablaba a toda prisa, sobre lo que parecía un accidente de tráfico...
"Que raro..." pensé con ironía. ¿Qué dia del año no transcurría sin accidentes de coches en aquella ciudad?
Volví a cerrar los ojos y me dediqué a escuchar a la reportera que hablaba a las apuradas sobre algo referido a tres autos y al tren de Haido...
"¿Quíen habrá sido tan imprudente de haberse cruzado con las barreras bajas...?" Me pregunté bastante incrédulo.
-Una de los heridas está grave y fué transladada al hospital de Haido donde lucha por su vida...- Resonó en mis oídos la voz chillona de la reportera. - Según nos informan su nombre es Ran Mouri, de unos 20 años de edad... Hija del famoso detective Kogoro el durmiente... - Eso bastó para hacerme sentir el peor terror que jamás hubiese podido erxperimentar el hombre más cobarde de la tierra.
Me desperté de un golpe y levanté la cabeza para mirar con más atención al LCD que me devolvía la imagen del accidente. Sentí como mi corazón daba un vuelco tras otro al ver los hierros retorcidos y una mancha oscura en el pavimento que supuse debia de ser sangre mezclada con combustible... Mi respiración se cortó súbitamente al reconocer entré los hierros al casi irreconocible auto de Sonoko...
"¡Sonoko! ¿Qué había pasado con ella?" Me lancé hacie el movil, lo abrí y marqué con desesperación creciente el número del movil de la chica pelicorta. No contestó. Obvio que no iba a contestar ¡Acababa de sufrir un accidente...! Me mordí el labio ¡Y con ella estaba Ran!
Salté de mi lugar, tomé me abrigo y salí como un loco de mi cas, rumbo al hospital de Haido con una sola pregunta en la cabeza...
¿Qué haría yo si ella no estuviera?
Simplemente, yo hubiese recurrido al suicidio...
Me lo planteé en varias oportunidades, con la presencia o no del alcohol a mi lado, pero siempre la rechacé como si se tratara de lo más asqueroso del mundo. Ciertamente lo era, porque con el solo echo de hacerla sufrir estoy seguro de que, ni muerto, podría perdonarmelo.
Cada vez que oscurece ese pensamiento se despierta de entre las tinieblas más profundas de mi mente para acecharme y atacarme por la espalda apenas tenga la más mínima oportunidad. Últimamente estuve más reacio a escucharlo, tanto que puse el minicomponente de casa a todo volumen, haciendo que los vidrios de la sala retumbaran notoriamente.
Si se rompían... Compraría unos nuevos.
Me despatarré en el sillón y dejé el movil sobre la mesita que estaba frente a mi. Si alguien llamaba, más le valía ser paciente hasta que se me antojara mover los músculos de mi espalda y contestar el maldito aparato que no me había dejado en paz, sino hasta recien pasados quince minutos.
Suspiré algo aliviado, ahorea la música estaba baja. No quería prender el televisor para enterarme de los echos que habían ocurrido en la ciudad, pero mi curiosidad de detective me obligó a hacerlo... Algo me decía que tenía que prender la pantalla del flaquito LCD y poner el noticiario de la Yomiuri pero... ¿Estaba bien? Podría ser una alucinación... O más bien, una mera manía. Aún asi lo prendí y abrí los ojos un poco para mirar a la locutora, vestida de blanco y con un corte carré, quien hablaba a toda prisa, sobre lo que parecía un accidente de tráfico...
"Que raro..." pensé con ironía. ¿Qué dia del año no transcurría sin accidentes de coches en aquella ciudad?
Volví a cerrar los ojos y me dediqué a escuchar a la reportera que hablaba a las apuradas sobre algo referido a tres autos y al tren de Haido...
"¿Quíen habrá sido tan imprudente de haberse cruzado con las barreras bajas...?" Me pregunté bastante incrédulo.
-Una de los heridas está grave y fué transladada al hospital de Haido donde lucha por su vida...- Resonó en mis oídos la voz chillona de la reportera. - Según nos informan su nombre es Ran Mouri, de unos 20 años de edad... Hija del famoso detective Kogoro el durmiente... - Eso bastó para hacerme sentir el peor terror que jamás hubiese podido erxperimentar el hombre más cobarde de la tierra.
Me desperté de un golpe y levanté la cabeza para mirar con más atención al LCD que me devolvía la imagen del accidente. Sentí como mi corazón daba un vuelco tras otro al ver los hierros retorcidos y una mancha oscura en el pavimento que supuse debia de ser sangre mezclada con combustible... Mi respiración se cortó súbitamente al reconocer entré los hierros al casi irreconocible auto de Sonoko...
"¡Sonoko! ¿Qué había pasado con ella?" Me lancé hacie el movil, lo abrí y marqué con desesperación creciente el número del movil de la chica pelicorta. No contestó. Obvio que no iba a contestar ¡Acababa de sufrir un accidente...! Me mordí el labio ¡Y con ella estaba Ran!
Salté de mi lugar, tomé me abrigo y salí como un loco de mi cas, rumbo al hospital de Haido con una sola pregunta en la cabeza...
¿Qué haría yo si ella no estuviera?
ya te dije todo por msn... bueno, slavo unas cuantas cosas que te dire luego, xDD Solo recordarte que este blog es compartido y publico... quien lo lea no va a saber quien escribio eso, xDD
ResponderEliminarEn fin, como siempre, fantástica *O*
ehhh?? Es verdad.... Bueno xDD Mejor que sea la escritora del anonimato xDDD
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