Recuerdos en Nueva York III
-Venga, Nami, ayúdame a decorar el bar! -exclama Stella. ¿A decorar? Si las Navidades pasaron hace un mes... ¿Hay otro motivo para la decoración? ¿Será el cumpleaños de alguien? No, me habría enterado.
Pero en cuanto veo los corazones de cartulina entre otros abalorios me doy cuenta. Supongo que es normal que te olvides del dia de San Valentín cuando no tienes nada que celebrar.
Cojo uno de los corazones y lo volteo entre mis dedos. Pienso que nunca me habia detenido demasiado a pensar en esta celebración de los enamorados. Bueno, una vez lo hice. Pero salió mal.
En Japón lo típico del día de los enamorados es que la chica regale chocolate al chico que le gusta: amargo si es una pequeña atracción o dulce si es un amor profundo*. Yo tenía 14 años cuando hice mi primer chocolate. Y no dude de hacerlo dulce, más que el propio azúcar que llevaba.
Pego uno de los corazones en la pared, mientras Stella se encarga de las cristaleras. Oh, si, me acuerdo perfectamente. Había decidido lanzrme, ya que me había dado cuenta de lo que sentía por Conan. Y contra mi naturaleza reservada iba a mostrar mis sentimientos con un leve movimiento, y esperaría que lo entendiera con ese gesto. Y... que me correspondiera.
Por eso el dia de San Valentin llevaba aquella pequeñita caja con un lazo azul en el bolsillo, dispuesta a darselo. Buscba el momento ideal, pero aunque ahora que lo veo de otra manera y sé que podía haberlo hecho en cualquier instante, en ese momento no lo encontraba. Sonrio. Yo siempre había pasado de esas cosas, y para una vez que lo hacía... nada. Creo que el amor no es para mí.
Recuerdo que había acabado por ponerme de mal humor cuando toco el timbre para la hora de comer. Iba a darselo sí o sí.
-Conan... -le llamara, con las mejillas ardiendo. Era el momento, mis manos ya aferraban con fuerza el paquetito detrás de mi espalda. Solo tenía que darselo.
No pudo ser. Un corro de chicas lo rodearon, echandome hacia atrás. Y al cabo de un rato Conan ya tenia una montaña de paquetitos parecidos al mio encima de la mesa.
Y supuse, conociendo a Conan como lo conocía, que seguramente aquellos chocolates, sentimientos de muchas chicas, no le importarían demasiado. Seguro que tampoco se detendría a pensar de quien era cada uno. ¿Por qué el mío iba a ser diferente? Prefería seguir siendo su amiga a una de esas chicas locas por él pero que Conan no hacía mucho caso. Era mucho mejor.
Mientras recuerdo los últimos minutos de aquel instante, ya hemos acabado de decorar el bar. Recuerdo que había colocado con cautela mu chocolate entre toda la montaña que habia en la mesa. Total... seguro que no iba a ponerse a pensar de quien era. Y cuando las chicas se marcharon, sonrojadas, yo estaba allí de pie, con una sonrisa maliciosa, pero completamente ensayada.
-¿Como pueden ser tan idiotas como para regalarte chocolate a ti?
Espero que os gustaraaa!
*cuando escribí esto no estaba muy segura de si era asi o al revés, xD no me acordaba. Asi que disculpen si lo tengo mal
**.* ¡Sae-chan! *.** [...Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]
Sae!!!! Oh... Que linda!!! Pero tienes que seguirlo que me dejas con la intri....
ResponderEliminarLa verdad, a mi el día de los enamorados... Me da igual xDDD No tengo mi valentín, asi que para que me preocupo xDDDD
Bss
Ta Aeli ^O^