YuxN 2: "Aún no"

Conan se despertó sobresaltado en mitad de la noche, completamente empapado en frío sudor. Había sido horrible. No había podido dormir bien durante el tiempo que habçia estado en el hospital, y cuando por fin podía hacerlo... sus dos pesadillas se unían, de forma que al final sus pensamientos no paraban de repetir el nombre de la chica.
Miró el reloj. Eran las cuatro de la mañana. Se levantó, pasándose la mano por la frente mojada. Sin saber muy bien que hacia fue al cuarto de baño a lavarse la cara. Volvería a intentar dormir, aunque sabía que no iba a ser capaz, no después de haber tenido esa pesadilla.

Ran se levantó por la mañana, ya bastante tarde. Había dormido poco y mal, y cuando se dio cuenta ya había sonado el despertador y llegaba tarde a clase. No tenía ganas de ir, pero... llevaba mucho tiempo sin asistir.
Se vistió rápido y no se paró siquiera a desayunar. Dudó un momento antes de salir. Antes siempre esperaba a Conan, pero... ahora...
Cerró la puerta, antes de bajar las escaleras. Tenía que darse mucha prisa.

Conan escuchó la puerta cerrarse desde la oficina. Llevaba allí sentado, debajo de la ventana, desde que esa horrible pesadilla le había despertado. Pero aquel lugar tampoco era el mejor para distraerse. Aún recordaba como Ran se había quedado dormida a su lado... por culpa de no haberle podido decir nada.
No iba a ir a clase, eso lo tenía claro. Sabía que Kogoro le echaría la bronca, pero... no pensaba hacerle caso.

No supo como, Ran había llegado a clase a tiempo. Sin embargo, no estuvo muy presente durante las clases, incluso Sonoko se dio cuenta, y empezó a dejarle tranquila. ¿Qué podía hacer? Una parte de ella quería perdonar al chico. Pero... sentía que él la había defraudado, aun sabiendo que lo hacia por ella, aunque él también había sufrido... pero todo aquello podría haberse evitado, solo con que le hubiese dicho la verdad.
Ni siquiera se había aclarado cuando volvió a casa por la tarde, después del entrenamiento de Karate. Su padre estaba en la oficina, charlando con alguien, seguramente un cliente. Ran ahora entendía porque su padre resolvía los casos con tanta facilidad. A veces le gustaría no saberlo.

Kogoro colgó el teléfono casi al ver llegar a Ran.
-¡Ran! -casi lo dijo gritando-. ¿Por qué no ha ido hoy el crío al colegio? Se supone que es tu responsabilidad, no debería estar en casa en horarios de clase. Tampoco debería estar fuera a estas horas. Tienes que controlarlo más o... va a tener que volver con sus padres.

"Tal vez... debería volver a vivir aquí" eso era lo único que Conan llevaba pensando desde que había llegado allí esa misma mañana, tumbado en la que durante 17 años había sido su cama, hasta... hasta aquel día.

-Lo siento, papá -se disculpó, aunque tampoco había escuchado lo que le había dicho, sólo lo suficiente para contestar-. Llamalo al móvil y dile que vuelva... yo tengo que hacer la cena -salió de la oficina y subió a la casa. No quería que Kogoro le dijera que lo llamara ella... no podía.

Conan se sorprendió cuando su móvil empezó a sonar, acompañado de una suave vibración. No esperaba ninguna llamada. Pero se sorprendió aun más cuando vio el numero de la agencia en la pantalla del móvil, ¿qué querían? Contestó, sin mucho ánimo.
-¿Diga?
-¿DIGA? ¿CÓMO QUE 'DIGA'? ¿QUE HORA TE CREES QUÉ ES? -la voz que salía del teléfono resonó en toda la habitación en silencio. Kogoro parecía enfadado.
-No... no sé -la verdad es que ni se habçia dado cuenta del paso del tiempo. Apenas era capaz de ver bien a causa de la poca claridad.
-COMO NO VENGAS A CENAR EN SEGUIDA TE QUEDARÁS CASTIGADO SIN SALIR EN UN MES -y colgó, sin que Conan pudiera replicar nada.
El chico suspiró, cansado. Se levantó sin mucho ánimo. ¿Por qué le hacía caso a Kogoro? ahora ya no tenía sentido hacerlo. Se dio una vuelta por la casa antes de salir. Tembló a causa del frío de la calle. No se había traido nungun tipo de abrigo ni nada. Por eso mismo llego a casa con la cara completamente fría y la punta de los dedos congelados. Hacía frío, mucho frío. Tal vez fuera la única razón por la cual le apeteciera entrar en casa. Sabía que Kogoro le iba a echar la bronca, y Ran... bueno, tapoco pasaban su mejro momento.
Le cayeron unos cuantos golpes de parte de Kogoro, que Conan encajó sin rechistar. No estaba de humor, era algo obvio. Tampoco tenía mucha hambre, a pesar de que llevaba más de un día entero sin comer.

-¡Papá! ¡No le pegues! -exclamó Ran. Podía no hablarse con el chico, pero es no le parecía bien. Tampoco ella estaba de humor. Le dolía la cabeza y aún por encioma tenía ese problema con Conan. Dejó la cena encima de la mesa. No tenía mucha hambre, pero en el hospital le habían dicho que tenía que cuidarse... y saltarse las comidas no era bueno. Aún así intento ver al niño lo menos posible mientras servía la cena.

-Gracias. - murmuró el niño cuando Ran le sirvió la cena, sin siquiera alzar la vista del plato. La comida tenía buena pinta, pero solo pensaar enc omer... se le revolvía el estómago. A duras penas fue capaz de probar un par de bocados. Cuando vio que tragar se convertía en una misión imposible, soltó el tenedor. - No... No tengo hambre. - dijo, en el mismo tono de voz que antes. - Me voy... a la cama. - Y sin decir nada más, bajo la mirada de un Kogoro extrañado, se fue a la habitación.
Sabía que si se dormía volvería a tener esa pesadilla, por eso intentaba con todas sus fuerzas no cerrar los ojos. Pero... estos se le cerraron solos, sin que el chico pudiera evitarlo.
No sabría decir cuánto tiempo había pasado hasta que se despertó, otra vez con aquel sudor frío. Todo estaba exactamente igual que antes. Miró el reloj, apenas había pasado media hora... ¿Como se podía acabar así en media hora? Conan decidió no pensar en ello. Su miedo a perderla era mayor de lo que creía. Se sacudió la cabeza, intentando quitarse aquellas ideas de la cabeza de momento. El flequillo, completamente empapado, se le pegó a la frente. Tenía que darse una ducha, pero... ¿Estaría Ran aún por la casa o ya se habría ido a dormir? Conan no estaba seguro que era exactamente lo que quería. Tenía que hablar con ella, pero... tenía miedo de lo que pudiera decirle la chica.

No había dicho nada cuando el niño se levantó, aunque su padre se quejara. Terminó la cena con gran esfuerzo, contestando con monosílabos a las cosas de las que hablara su padre. No tardó mucho en irse a la cama, dejandole a ella todo el trabajo de recoger la mesa y limpiar. Suspiró, resignada. Pero su padre era así, y aunque lo llevaba intentado mucho tiempo no iba a cambiar nunca.
Recogió la mesa, sin mucha prisa. No quería irse a dormir, no podría. Le vendrían tantas cosas a la cabeza que no la dejarían descansar. Y lo peor es que estaba segura de que no llegaría a nada, que seguiria igual de confusa.
No pudo evitar mirar a la puerta cuando sintió que se abría. Ran se quedó quieta, mirando a Conan, pero al darse cuenta dirigió su mirada a otro sitio. Verle solo haría que se sintiera más confusa todavía.

-Lo... lo siento.- se disculpó, aunque esta vez no sabía si por la comida, por aparecer de repente por alli o... por todo lo demás. - Yo... me voy a dar una ducha.- se llevó una mano a la frente, despegando el flequillo. Aun le costaba un poco respirar a causa de la impresión, aunque lo intentaba disimular.
Tampoco era muy normal ducharse a esas horas pero... necesitaba despejarse, y una ducha era lo mejor que se le ocurría. O eso... o ahogarse bajo el agua, era otra opción.

-No importa -contestó la chica, sin pensarlo mucho. Tampoco ella sabía si se lo decía por que estuviera levantado o porque... porque al fin se había decidido a perdonarle. Pero no podía hacer eso tan a la ligera. Se giró, con cierta brusquedad. Ni siquiera ella entendía lo que estaba haciendo. Se dirigió a la cocina, con rápidez. Tenía que lavar los platos, y estar cerca de él por más tiempo... no era buena idea.

Tal vez ahogarse bajo el agua era la solución... El chico ya no sabía como tomarse aquella contestación si ni siquiera sabía cual era la pregunta.. Se sacudió la cabeza, abatido. No sabía si las cosas mejoraban o empeoraban por momentos, y tampoco estaba seguro de querer saberlo.
Se encerró en el baño, sin decir nada más. No supo cuanto tiempo estuvo allí, bajo la ducha, solo salió cuando el agua dejó de salir caliente. Se puso el pijama, sin mucho ánimo. Salió del baño, con cautela. No sabía si Ran estaría o no por allí, pero tampoco le apetecía quedarse lo suficiente para comprobarlo. Se secó un poco el pelo. La verdad, si se resfriaba no le importaba mucho. Se puso la toalla al rededor del cuello, casi de forma automática.
Sus piernas le guiaron solas escaleras abajo, a la oficina. A lo mejor aquel sitio le traía demasiados recuerdos.

Ran ya se había ido a la cama, pero no había podido dormirse. Había escuchado como caía el agua del grifo hasta que el acabó, cuando había cerrado la puera y no estaba segura, pero juraría haber conseguido oir también sus pasos por las escaleras, en medio de aquel silencio sepulcral. La luna menguante iluminaba sus facciones, desde la ventana con las persianas subidas. Se encogió, intentando coger algo de calor. Tenía todas las mantas hasta la barbilla, y aún tenía frío.
Aquello era tan complicado... hace ni siquiera un mes se había sentido inmensamente feliz... y ahora... por culpa de esa felicidad... todo se había vuelto díficil. Más díficil de lo que seguramente Conan pensaba.
¿Estaba dejándose llevar por el orgullo? ¿Debía hacer caso a sus sentimientos y perdonarlo? Estaba segura de que estar sin él seria insoportable. Quería estar con él...
No pudo seguir pensando aquello. Al final se quedó profundamente dormida.

Conan sonrió, de forma irónica. Volvía estar sentado donde había pasado la noche anterior, incapaz de dormir. Aunque sabía que aquella vez era diferente. La ducha le había servido para algo, aunque fuera solo para no pensar en nada. Se sentía más relajado y.... completamente cansado. Seguía sin querer dormirse por temor a que sus sueños se convirtieran en realidad, pero... aquella vez le fue imposible mantenerse despierto. Ya inconscientemente se acurrucó en el suelo. Su mente le decía que tenía que levantarse, que allí no era el mejor sitio para dormir... que seguramente enfermaría a causa del pelo mojado, del frío suelo de la oficina y del propio frío de la noche que entraba por la ventana abierta... Pero era incapaz de moverse. Se quedó allí mismo dormido, sin poderlo evitar.
Al menos la ducha funcionó, al menos esa noche no tuvo ninguna pesadilla.

Ran despertó por la mañana, esa vez más descansada. Por lo menos haía conseguido dormir de un tirón hasta que sono el despertador. Se levantó de la cama y se vistió, con prisas. Aún tenía que hacer el desayuno... y no es que le apeteciera ponerse a cocinar.
-Buenos días -dijo Kogoro, cuando entro en la cocina para desayunar-. ¿Has visto al crío?
-Creo que se fue a la oficina. No podría dormir por la noche -contestó la chica, mordiendo una de las tostadas-. Voy a despertarlo.
Acabó de desayunar rápido y cogió la mochila. Luego bajó las escaleras y se detuvo delante de la puerta de la oficina. Suspiró y la abrió. Se sorprendió al ver a Conan en el suelo. ¿No hubiese sido mucho más cómodo tumbarse en el sofá? Se agachó a su lado y empezó a zarandearle suavemente.
-Eh... despierta -aunque sabía su identidad... ya no sabía como llamarle.

Conan se despertó con lentitud. Al principio no se dio cuenta de que... era Ran la que le había despertado, pero... cuando lo hizo... le miró, extrañado. El día anterior lo único que le había dicho en todo el día había sido "no importa" y ahora...
-¿Ran? - le preguntó, confuso.

-Mi padre se enfadará si te ve aquí. Y creo que deberías ir a clase -dijo, con rápidez. Todavía no estaba segura de lo que había pensado por la noche. Era verlo... siendo tan pequeño, y le volvían a entrar dudas, recordando que se lo había ocultado.

"Ah, es eso." pensó, algo molesto. Si le despertaba para eso... cada vez entendía menos. A lo mejor albergaba alguna esperanza de que casi dos días despues ya hubiese tomado una decisión, y no aquello. Ya le había pedido perdón y ya le había dicho que lo sentia... no podía hacer otra cosa que esperar a que ella escogiese. Sabía que Ran tenía derecho a enfadarse con él, pero en aquellos momentos no parecía enfadada... ni nada.
- No... no quiero ir a clase.- murmuró. Aunque Ran tenía razón, debería ir. Por eso mismo se levantó, aunque sin mucho ánimo. Por lo menos estaba de mejor humor que el día anterior. Haber dormido de un tirón le había ayudado. Llevaba mas de un día sin comer... y empezaba a notarlo ahora, cuando apenas tenía fuerzas.

-Te he dejado algo de comer arriba -dijo, levantandose ella también-. Date prisa o llegarás tarde.

Conan no podía seguir así... No con aquella incertidumbre.
-Ran.- dijo, armándose de valor para mirarle la cara y hablarle. - No crees que... tal vez... deberíamos... ¿hablar? - como se esfumaba el valor cuando se enfrentaba a ella, por miedo a lo que la chica pudiera decir o por miedo a hacerle daño con sus palabras.

Ran se quedó en silencio durante unos instantes. Conan tenía razón, debían hablar, pero ella todavía no tenía claro nada.
"¿No se suponía que no podías hablar de esas cosas conmigo?" pensó, pero en seguida se arrepintió de ello. Aquella lucha entre la razón y sus sentimientos la iban a poner enferma. ¿Por qué en un momento creía otra cosa y al cabo de un rato era otra?
-Aún no -dijo en voz baja, mirando hacia la ventana-. Entiendeme.
Abrió la puerta y salió. No quería que el chico le obligase a hablar sobre aquello. Sabía que ya llevaba mucho tiempo, pero aún así... no había conseguido aclararse nada.

"Yo... no creo que aguante mucho tiempo más así." pensó, abatido. Aquello se le estaba haciendo imposible. Todo era... demasiado complicado, y a pesar de que él tenía claro que no podía hacer nada más por arreglar las cosas, el tiempo le pasaba de forma lenta.
Pero tenía que ir a clase, algo que en aquel momento era una tortura para él. Y tenía que desayunar, si no no llegaría ni a la mitad del camino de las escasas fuerzas que tenía. Tenía hambre, no lo iba a negar. Subío las escaleras. Tampoco le apetecía tener que hablar con Kogoro despues de lo... bien que se había portado el día anterior. ¿Quien era él para ordenarle algo? Si, le había dejado quedarse en su casa durante tanto tiempo, el chico lo mínimo que podía hacer era comportarse. Tal vez fuera hora de volver a su casa.
Desayunó con rapidez. Tenía la idea fija de no volver ese día a casa dormir. Iría a su casa, a su cuarto... y ya sabía a que dedicarse toda la tarde y el fin de semana.
-¡Tío! Esta mañana me llamó el profesor Agasa y dijo que ibamos a ir de acampada todo el fin de semana. Nos vamos hoy despues de clase.- le anunció, antes de salir de la casa. No esperó a que le diera permiso... Iba a "ir" sí o sí.
Pero tenía que ir a clase, inevitablemente. No quería que su profesora llamase a clase para preguntar por qué no había ido.



**.* ¡Sae-chan! *.** [...Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]

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