Pensamientos que caencomo las hojas...
Mi primera entrada, y nada más ni nada menos que un one-shot RxS, porque aca, esa parejas es, practicamente, el centro del universo... ejem, ahora bien... One shot.... Aquí va...
Pensamientos que caen como las hojas...
Salí de casa junto a mi amiga de toda la vida, Sonoko Suzuki, y mientras me comentaba, entre varias cosas, sobre el viaje de sus sueños, sus planes para el futuro y nuestra próxima salida de compras, solo me bastó un escaso segundo para abandonar el hilo de su monologo jovial.
¿Cúal había sido el motivo? Facil, aquella estación seca y fria de otoño. Principalmente, las hojas entre doradas y marrones que apenas se sostenian de las efimeras ramas de los árboles... ¿Pero cual era la novedad? Era otoño, era obvio que eso ocurria todos los años desde hacía siglos y siglos... Pero aún así, llamaba poderosamente mi atención y me insitaba a recordar los buenos tiempos. Aquellos que compartí con una persona especial... Esa persona, que desde hace varios meses -que me parecen años- no se nada... Esa persona que se apeliida Kudou, pero que su nombre me sorprende y despierta algo cálido en mi interior... Shinichi...
Siempre tuve la mala costumbre de decirle "Maniatico Detective" para molestarlo debido a su aflicción CASI ENFERMISA por todo aquello que se relacionara con el mundo de los enigmas y el género policiaco. Pero secretamente, me encantaba ver esa sonriza confiada, que demostraba seguridad y determinación, -con un notable dejo de obstinación... ^^- que me producía algo especial, como una paz sobenatural... Algo, inenarrable, por lo menos para mi, que soy la que lo siento...
De repente la mano de Sonoko agitandose frente a mi cara me saca de mis pensamientos. Extrañada la miro y me doy cuenta, bastante tarde, de cual era el motivo de aquél gesto.
- ¿Qué te pasa Ran? - A simple vista, parecia debatirse entre el enfado y la perplejidad, aunque usó ambas para dirigirse a mi - Pareces preocupada. ¿Acaso te pasó algo serio? ¿Shinichi te llamó dse nuevo? - Y ahí estaba, otra vez, el meollo de todo el asunto... Kudou Shinichi.
Agaché la cabeza, visiblemente triste.
- No... No es eso... - Susurré demaciado bajo que incluso me sorprendí a mi misma. Dando un rápido vistazo a mi alrededor me di cuenta de que ya estabamos llegando tarde a clases, asi que ambas corrimos hacia el instituto Teitan.
***
- ¿Me vas a decir que es lo que
te preocupa? - Me preguntó Sonoko durante el receso para el almuerzo.
La verdad es que yo no tenía ninguna intención de hablar pero, como era mi amiga, decidí confesarle parte de mi preocupación.
El viento sopló lijeramente arremoliando las hojas justo unos metros más adelante del banco en el que ambas estabamos sentadas, mientrás yo seleccionaba cuidadosamente las palabras para comenzar.
- Veraz Sonoko... Hace un año... Este mismo día, me pasó algo muy raro -
- ¿Raro dices? -
- Si... Estaba con Shinichi... - Al decir esto bajé la voz unas cuantas octavas, pero esa palabra me hizo cosquillas y me hizo sonrojar con lijereza. - Cuando volviamos a casa después del Instituto... -
- Ajam - Sonoko parecía muy atenta. Me atrevía a jurar que, en cualquier momento sacaría de Dios sabía donde, una de esas bolsas de palomitas como las que se venden en el cine y las disfrutaría mientras oía mi relato. Pero claro, eso no fue lo que pasó.
- El me tomó de la mano y... - Parecía cada vez más avergonzada mientras mi amiga se mostraba claramente asombrada.
- ¿El te....? ¿El te...? - Sonoko no podía terminar la frase por la exitación del momento.
- Me dió una hoja... - La interrumpió la otra con una sonriza.
- ¿¡Qué!? - La otra pareció descépcionada - ¿Te dió una hoja...? ¿Pero que lo dió a Kudou? ¿Comió Sushi pasado o curry vencido?- Bromeó. Pero al ver que la sonrisa de su amiga persistía su mirada cambió a una perspicaz- ¿Y que pasó? -
- Y me hizo una promesa -
- ¿Y cual es esa promesa? -
Bueno... Esto era presisamente lo que yo no quería decir.. Pero me veía venir las incansables insistencias de Sonoko, asi que me obligué a continuar.
- Digamos que tiene que ver mucho con esa hoja... - Desvié el tema.
- ¿La tienes? - Preguntó Sonoko, quien ya parecía tener la respuesta de antemano.
- Si - Saqué mi diario y lo abrí por la parte de atrás. En el, se halaba una pequeña hojita de color amarillo, totalmente planita, debido al tiempo que estuvo aprisionada entre las páginas.
- Qué bonita... - Soltó Sonoko maravillada. En si, la hoja cumplia con toda las caracteristicas del otoño, pero lo llamativo era el cambio de los colores, que la cubrían en si, dandole un toque mágico.
- Si ¿Verdad? -
- ¿Y cuando me dirás de que se trata esa promesa? -
- Cuando las palabras que me dijo Shinichi aquél día se cumplan... - Sonrió ella.
***
Ya estaba atardeciendo cuando subí las escaleras y entré a casa. Conan y Papá me esperaban, aparentemente, concentrados en uno de sus casos. Ahora que lo pensaba, Conan se había vuelto mucho más participativo en los casos de papá, pero eso no significara que el pobre se salvara de los golpes que le propinaba este de vez en cuando...
Dejé mis cosas en mi habitación, me cambié y regresé para meterme en la cocina y comenzar a hacer la cena para los "Señores", quienes no se habían movido ni un centimetro de la mesa.
El menú de esa noche lo inspiré en Sonoko: Curry.
Y cuando me senté a comer con ellos, rápidamente me sentí muy bien, como si esa abrumadora sensación que me había estado fastidiando desde la mañana, nunca hubiese estado.
- Ran, pareces distinta ¿Qué te pasa? - Me preguntó Conan con una tímida sonrisa.
- Nada Conan, solo estoy cansada - Lo tranquilicé. Aunque la que necesitaba animos para recurrir a la calma era yo.
Después de la cena, Conan me ayudó a lavar los platos y se fue a dormir temprano.
Luego me encargué de monitoriar el consumo diario de cerveza de mi padre y se la quité de la mano para mandarlo a dormir. Tras varios refunfuñes, me hizo caso.
¡Entonces, por fin me pude ir a mi cuarto a descanzar! Me senté frente al escritorio y abrí mi diario recordando las palabras de Shinichi, aquél día hacía exactamente 1 año...
-Yo te doy una hoja y me quedo con la otra...- Solté sintiendome algo estupido - Cuando tengas la mía contigo, significa que estaré... Contigo hasta el final... ¿Vale? - Dandome la vuelta salí de allí diciendole que era para la buena fortuna.
... Tras escribir lo que me había sucedido ese díia, decidí revisar cuantas hojas me quedaban, debido a que estaba cerca del la última página del díario. Fue entonces, cuando las ví. Allí estaban, las dos hojas, una al lado de la otra. "¿Pero como?" pensé estupefacta "Hoy podría jurar que tenía una..."
Pero restandole importancia a la explicación lógica. la guardé dentro de una pequeña cajita y me acosté con una sonriza de oreja a oreja pensando "Shinichi regresará pronto"
Me vicié. Tq Aeli ^0^
Pensamientos que caen como las hojas...
Salí de casa junto a mi amiga de toda la vida, Sonoko Suzuki, y mientras me comentaba, entre varias cosas, sobre el viaje de sus sueños, sus planes para el futuro y nuestra próxima salida de compras, solo me bastó un escaso segundo para abandonar el hilo de su monologo jovial. ¿Cúal había sido el motivo? Facil, aquella estación seca y fria de otoño. Principalmente, las hojas entre doradas y marrones que apenas se sostenian de las efimeras ramas de los árboles... ¿Pero cual era la novedad? Era otoño, era obvio que eso ocurria todos los años desde hacía siglos y siglos... Pero aún así, llamaba poderosamente mi atención y me insitaba a recordar los buenos tiempos. Aquellos que compartí con una persona especial... Esa persona, que desde hace varios meses -que me parecen años- no se nada... Esa persona que se apeliida Kudou, pero que su nombre me sorprende y despierta algo cálido en mi interior... Shinichi...
Siempre tuve la mala costumbre de decirle "Maniatico Detective" para molestarlo debido a su aflicción CASI ENFERMISA por todo aquello que se relacionara con el mundo de los enigmas y el género policiaco. Pero secretamente, me encantaba ver esa sonriza confiada, que demostraba seguridad y determinación, -con un notable dejo de obstinación... ^^- que me producía algo especial, como una paz sobenatural... Algo, inenarrable, por lo menos para mi, que soy la que lo siento...
De repente la mano de Sonoko agitandose frente a mi cara me saca de mis pensamientos. Extrañada la miro y me doy cuenta, bastante tarde, de cual era el motivo de aquél gesto.
- ¿Qué te pasa Ran? - A simple vista, parecia debatirse entre el enfado y la perplejidad, aunque usó ambas para dirigirse a mi - Pareces preocupada. ¿Acaso te pasó algo serio? ¿Shinichi te llamó dse nuevo? - Y ahí estaba, otra vez, el meollo de todo el asunto... Kudou Shinichi.
Agaché la cabeza, visiblemente triste.
- No... No es eso... - Susurré demaciado bajo que incluso me sorprendí a mi misma. Dando un rápido vistazo a mi alrededor me di cuenta de que ya estabamos llegando tarde a clases, asi que ambas corrimos hacia el instituto Teitan.
***
- ¿Me vas a decir que es lo que
te preocupa? - Me preguntó Sonoko durante el receso para el almuerzo.La verdad es que yo no tenía ninguna intención de hablar pero, como era mi amiga, decidí confesarle parte de mi preocupación.
El viento sopló lijeramente arremoliando las hojas justo unos metros más adelante del banco en el que ambas estabamos sentadas, mientrás yo seleccionaba cuidadosamente las palabras para comenzar.
- Veraz Sonoko... Hace un año... Este mismo día, me pasó algo muy raro -
- ¿Raro dices? -
- Si... Estaba con Shinichi... - Al decir esto bajé la voz unas cuantas octavas, pero esa palabra me hizo cosquillas y me hizo sonrojar con lijereza. - Cuando volviamos a casa después del Instituto... -
- Ajam - Sonoko parecía muy atenta. Me atrevía a jurar que, en cualquier momento sacaría de Dios sabía donde, una de esas bolsas de palomitas como las que se venden en el cine y las disfrutaría mientras oía mi relato. Pero claro, eso no fue lo que pasó.
- El me tomó de la mano y... - Parecía cada vez más avergonzada mientras mi amiga se mostraba claramente asombrada.
- ¿El te....? ¿El te...? - Sonoko no podía terminar la frase por la exitación del momento.
- Me dió una hoja... - La interrumpió la otra con una sonriza.
- ¿¡Qué!? - La otra pareció descépcionada - ¿Te dió una hoja...? ¿Pero que lo dió a Kudou? ¿Comió Sushi pasado o curry vencido?- Bromeó. Pero al ver que la sonrisa de su amiga persistía su mirada cambió a una perspicaz- ¿Y que pasó? -
- Y me hizo una promesa -
- ¿Y cual es esa promesa? -
Bueno... Esto era presisamente lo que yo no quería decir.. Pero me veía venir las incansables insistencias de Sonoko, asi que me obligué a continuar.
- Digamos que tiene que ver mucho con esa hoja... - Desvié el tema.
- ¿La tienes? - Preguntó Sonoko, quien ya parecía tener la respuesta de antemano.
- Si - Saqué mi diario y lo abrí por la parte de atrás. En el, se halaba una pequeña hojita de color amarillo, totalmente planita, debido al tiempo que estuvo aprisionada entre las páginas.
- Qué bonita... - Soltó Sonoko maravillada. En si, la hoja cumplia con toda las caracteristicas del otoño, pero lo llamativo era el cambio de los colores, que la cubrían en si, dandole un toque mágico.
- Si ¿Verdad? -
- ¿Y cuando me dirás de que se trata esa promesa? -
- Cuando las palabras que me dijo Shinichi aquél día se cumplan... - Sonrió ella.
***
Ya estaba atardeciendo cuando subí las escaleras y entré a casa. Conan y Papá me esperaban, aparentemente, concentrados en uno de sus casos. Ahora que lo pensaba, Conan se había vuelto mucho más participativo en los casos de papá, pero eso no significara que el pobre se salvara de los golpes que le propinaba este de vez en cuando...
Dejé mis cosas en mi habitación, me cambié y regresé para meterme en la cocina y comenzar a hacer la cena para los "Señores", quienes no se habían movido ni un centimetro de la mesa.
El menú de esa noche lo inspiré en Sonoko: Curry.
Y cuando me senté a comer con ellos, rápidamente me sentí muy bien, como si esa abrumadora sensación que me había estado fastidiando desde la mañana, nunca hubiese estado.
- Ran, pareces distinta ¿Qué te pasa? - Me preguntó Conan con una tímida sonrisa.
- Nada Conan, solo estoy cansada - Lo tranquilicé. Aunque la que necesitaba animos para recurrir a la calma era yo.
Después de la cena, Conan me ayudó a lavar los platos y se fue a dormir temprano.
Luego me encargué de monitoriar el consumo diario de cerveza de mi padre y se la quité de la mano para mandarlo a dormir. Tras varios refunfuñes, me hizo caso.
¡Entonces, por fin me pude ir a mi cuarto a descanzar! Me senté frente al escritorio y abrí mi diario recordando las palabras de Shinichi, aquél día hacía exactamente 1 año...
-Yo te doy una hoja y me quedo con la otra...- Solté sintiendome algo estupido - Cuando tengas la mía contigo, significa que estaré... Contigo hasta el final... ¿Vale? - Dandome la vuelta salí de allí diciendole que era para la buena fortuna.
... Tras escribir lo que me había sucedido ese díia, decidí revisar cuantas hojas me quedaban, debido a que estaba cerca del la última página del díario. Fue entonces, cuando las ví. Allí estaban, las dos hojas, una al lado de la otra. "¿Pero como?" pensé estupefacta "Hoy podría jurar que tenía una..."
Pero restandole importancia a la explicación lógica. la guardé dentro de una pequeña cajita y me acosté con una sonriza de oreja a oreja pensando "Shinichi regresará pronto"
Me vicié. Tq Aeli ^0^
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