YuxN: Descubrimiento... y problemas
¡¡ESTO NOS PASA POR NO TENER NI UN POCO DE ORDEN LEÑEEEE!!
Dios, que a gusto me he quedado xD
“No. Te amo. Así no puedo vivir.” Pensó Conan, desesperado.
Inevitablemente giró la cabeza. En seguida supo que fue un error. Se quedó paralizado, hipnotizado en los ojos de Ran.
“Te amo, Ran. No puedo dejar de pensar en ti.” Con la mirada intentaba reflejar aquellos sentimientos. Quería que Ran se diese cuenta, se diese cuenta de quien era sin que él tuviera que contárselo.
Conan podía jurar que se estaba volviendo loco. Volvía a estar a escasos centímetros de la chica, como días atrás, y su respiración volvía a ser entrecortada. El chico se volvió a preguntar cómo había llegado a esa situación, extraña. Sin embargo en ese momento se sentía como hechizado, y apenas era consciente de lo que hacía.
Ran no podía moverse, como si su cuerpo no admitiera ninguna orden. Solo podía mirar a los ojos del niño, que la miraba también. Era extraño... Cómo un mensaje oculto en aquella mirada.
En aquellos momentos, Conan ya no parecía él. Hacía tiempo que había dejado de parecerlo, y aunque lo sabía, no quería darse cuenta de ello. Pero ahora, teniéndolo tan cerca, escuchaba como su corazón latía con fuerza, y aunque quería decir lo que pensaba, que sabía quien era, no fue capaz.
Conan se acercó más. En aquel momento no pensaba en lo que estaba haciendo, no podía pensar en nada que no fuera ella. Aún sin saber cómo, sus labios ya rozaban los de Ran. Esperaba que le detuviera, aunque no quería que lo hiciese. Quería besarle como aquella primera vez.
Debía detenerle, aquello era inmoral e ilógico. Era algo prohibido, e incluso ilegal. ¿Por qué entonces no lo detenía? En el fondo no quería hacerlo, quería sentirlo otra vez. Aunque fuera de aquella manera.
- ¿Shin... ichi? – dijo en un murmullo apenas audible. Recordó como cuando de la misma manera lo había llamado, aquella noche, antes de todo aquello, antes de aquel sueño.
Aquella palabra estimuló aun más sus sentidos. Conan... Shinichi perdió la razón por completo. Sus labios ejercieron más presión, en un beso que lentamente iba subiendo de intensidad convirtiéndose en el mismo tipo de beso que aquella vez, apasionado. Shinichi no podía evitar pensar que la situación se repetía. Volvía a no ser consciente de lo que estaba haciendo, a no ser consciente de dónde estaban... Ni siquiera era consciente de quien era. Solo sabía que ella era Ran, que la amaba, y que sólo ella era capaz de hacer que sintiera todo lo que en esos momentos estaba sintiendo.
Sabía que aquello no estaba bien, pero... no le importaba.
Ran respondió al beso, aunque intentando controlarse, por el bien de los dos. Si perdía la cabeza, la poca cordura que le quedaba (por mucho que fuera Shinichi, la gente lo veía como un niño de 7 años, aunque no había nadie en aquel momento en la calle), aquello podía acabar mal, muy mal. Pero no podía pensar ni aquello con claridad. Aquel beso... eran muchas cosas juntas, muchas emociones en una sola cosa. Quería llorar, gritar, enfadarse, entristecerse, amarlo... miles de cosas más.
Alzó las manos hasta alcanzar la cara del niño, para poder acariciarlo, aunque las manos le temblaron por la presión a la que parecía sometida. Muchos descubrimientos, muchas preguntas ahora con respuesta. Lo había tenido siempre cerca...
Shinichi se separó un momento para coger aire, pero fue apenas un instante. Volvió a besarle, intensamente, empujándola hacia atrás con suavidad. Tenía que reflejar, de alguna forma, todos sus sentimientos. Quería amarla, volver a sentir lo que aquella mágica noche había sentido. La razón no paraba de repetirle que no debía, que estaba prohibido, que se meterían en un lío.... que solo era un crío de 7 años. Y él lo sabía, pero no quería ser consciente de ese hecho. Ran parecía haberse dado cuenta de su mensaje, y eso le hacía inevitablemente feliz.
-Te amo, Ran.- murmuró.
Un cosquilleo le recorrió el cuerpo... estaba mal, era algo prohibido, quizá por eso la emoción era más fuerte, aunque sabía que luego se sentiría culpable. Unas lágrimas recorrieron su rostro, a causa de la impotencia que sentía
-Yo también te amo...-murmuró, mientras con una mano conseguía abrir la puerta de la oficina y con la otra le quitaba las gafas. Quería verlo bien, quitando algo como su máscara, aunque su cuerpo fuera de niño. Se sentía más libre mirándolo así que a través de los cristales
Conan continuó besándole. Sin saber cómo habían acabado en el interior de la oficina, otra vez con la puerta cerrada. Tantos recuerdos pasaban por la mente del chico, haciendo que la besara con más pasión, haciendo que subiera la temperatura del ambiente.
Sin embargo, la razón brilló durante un momento en Conan. El chico se detuvo, respirando con dificultad.
-Ran...- murmuró, mordiéndose el labio. Sentía su respiración tan cerca, los acelerados latidos de su corazón. No debían hacerlo, lo sabían, pero Conan era incapaz de separarse ni siquiera un milímetro de ella.
- Te amo. – repitió Conan, sin poderlo evitar. En todo momento la voz de la razón le molestaba en lo más profundo de su ser y el chico hacía todo lo posible por no escuchar.- Y no quiero hacer nada más que amarte... para toda la vida.
Le volvió a besar, intensamente, demostrando sus palabras, reflejando sus sentimientos.
Ran accedió al beso que Conan... Shinichi... bueno, ya no sabía como llamarle; en aquel momento quizá Shinichi era la mejor opción, le había dado. Pero eso le hacía sentir culpable. Aquello estaba mal, y había muchas cosas que tenía que preguntarle.
Esos pensamientos hacían que su cuerpo se agarrotase, haciendo difícil dejarse llevar por el amor, la pasión o la misma lujuria.
“¡PARA!” Esa vez la voz de la razón le gritó, obligándolo a detenerse. Desconcertado se separó de Ran. Suspiró, tratando de tranquilizarse. Aquello no estaba bien y debía detenerlo como fuera.
-L-Lo siento – se disculpó, sacándose de encima de ella y apartando la mirada, molesto. Había perdido la cordura y no se lo perdonaría. Ahora que había entrado en razón estaba enfadado, enfadado consigo mismo.
Ran respiró entrecortadamente, sin moverse. De repente sentía el frío que había en a oficina. Tanteó el suelo en busca de su camiseta, perdida ya hacía un rato. Se sentía realmente incómoda. Le dio la espalada a Conan mientras se la ponía.
-¿Por qué? – preguntó débilmente. No sabía por qué se lo preguntaba, aunque necesitaba respuestas para todo. ¿Por qué no se lo había dicho? ¿Por qué no confiaba en ella? ¿Se divertía viéndola sufrir? Sentía como se le humedecían los ojos
- ¿Por qué que? – le preguntó, dando a entender su humor, aunque Ran no tuviese la culpa. Creía saber de qué estaba hablando, pero estaba demasiado enfadado como para contestarle con claridad.
Se puso la camiseta, sintiéndose estúpido por haber perdido el control de semejante manera.
Sabía que estaba enfadado, pero ella también lo estaba, y tenía más motivos que él.
-¿Por qué... no me lo dijiste? – dijo ella, aun sin mirarle. Intentaba que no se notase que lloraba. – He sufrido mucho por ti, pasándolo fatal... tú lo veías, ¡y nunca me dijiste nada! – Estalló – Te has divertido cuanto has querido a mi costa, ¿no?
Aquel cúmulo de cosas, ya no podía retenerlo.
-Claro, era muy divertido ver como te matabas por mi.- dijo, sarcástico, recordando todo lo que había sentido cuando la había visto en el suelo, cuando se había intentado suicidar por su culpa.- Tampoco debería haberlo dicho ahora. – No debería haberse dejado llevar así, no haber desencadenado esa situación. – No sé por qué lo hice, fue algo realmente estúpido.
Ran se mordió el labio inferior, intentando contenerse de llorar y permanecer serena.
-Hace un rato no pensabas que fuera estúpido – replicó en voz baja – Pero aún no me has contestado. ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Qué te pasó? ¡Necesito saberlo!
-Hace un rato no pensaba. – murmuró para si. Se maldecía porque ahora ella seguramente estuviese en peligro, solo por saber su identidad. – No te lo voy a contar. – le contestó, tajante. Ya era suficiente con que supiera que era Shinichi, no quería contarle lo de la organización. Ya estaba demasiado expuesta a ella como para aun encima darles más motivos para que la matasen.
Ran recibió aquellas palabras como puñaladas. Se giró para verle. Ya no le importaba si lloraba o no.
-¿Por qué no? – Replicó – Creo que estoy en mi derecho de saberlo. ¿Por qué no...? ¿Por qué no confías en mí?
También creía haberle demostrado que lo amaba de verdad, no le había importando entregársele siendo él conan. Solo pedía respuestas a cambio, nada más. ¿Tan difícil era?
La dureza de conan flaqueó con aquellas palabras. Esa muralla que había construido para protegerla había caído desde el momento en que había fijado sus ojos en ella hacía un rato. En apenas unos minutos ya nada quedaba de la muralla. Ahora ya... ¿qué importaba? De nada servía remover los escombros e intentar reconstruirla, eso solo haría sufrir a Ran.
Se giró, esta vez para mirarle a los ojos desde casi la otra punta de la oficina.
-S-si que confío en ti – le dijo. – Pero... no quiero... perderte, no puedo... arriesgarme a que te pase algo.
-Pero... ¿qué no puedes decirme? – Volvió a preguntar, sentándose en el sofá, sin dejar de mirarlo - ¿No crees que lo más importante ya lo sé?
Era extraña aquella conversación. Se limpió las lágrimas con la mano, intentando serenarse.
-Si ya lo sabes... ¿qué más da lo demás? - le contestó con una pregunta. No quería preocuparla, y menos con aquel tema. No era capaz de decirle que una peligrosa organización intentaba matarle, ni arriesgarse a que sospecharan de ella.
-Porque es extraño que un chico de 17 años aparezca como uno de 7 – replicó en voz baja, abrazando sus rodillas intentado coger algo de calor. Estaba helada. – Y esconda esa verdad tanto tiempo.
-Lo siento, Ran – le dijo, en apenas un susurro. – Nunca fue mi intención lastimarte, de verdad. – Aunque sabía que aquellas palabras no eran nada, no significaban nada comparado con todo el dolor que la chica había sufrido y que él, inevitablemente, sabía de primera mano. – Lo siento... muchísimo. – El chico de alguna forma tenía que disculparse, aunque en el fondo no dejaba de echarse las culpas por todo.
La chica alzó una mano, en señal de que se detuviera.
-No hace falta que te disculpes tanto – dijo, suavemente. – No te preguntaré más... – Era demasiado en poco tiempo. Era muy confuso. Casi lo hacían y aunque no le había importado, que para ella era Shinichi, visto en frío habría sido muy raro.
-¿Ves como lo hice todo al revés? – le preguntó, casi desesperado. - Intentando protegerte solo te hacía más daño y aún por encima no podía hacer nada para evitarlo. – Conan no sabía por qué, pero en aquel momento no podía ver hacía delante. Aun tenía aquella sensación de culpa. No era capaz de olvidar... el dolor aun era demasiado reciente como para olvidarlo. La última vez que le había hablado a Ran como Shinichi... ¡Aun habían salido ese mismo día del hospital! – Y todo por mi culpa – se dijo, a si mismo esta vez.
No sabía por que, pero de aquel estado de casi desesperación iba cambiando, calmándose, tranquilizándose. Ya no caían más lágrimas de sus ojos. Poco a poco iba recobrando la compostura, siendo consciente de la situación.
-Lo siento. – volvió a disculparse Conan, otra vez, bajando la mirada al suelo, incapaz de ver a Ran a los ojos.Seguía sintiendose culpable, una sensación que no conseguía quitarsela-. En serio, nunca... quise hacerte daño -¿cuantas veces habia repetido esas palabras en aquella noche? Muchas, pero... si ni el se perdonaba, ¿como iba Ran a perdonarle? Si no le volvía a hablar, él lo entendería... se lo merecía.
-No me molesta que intentaras protegerme. Pero... no debiste ocultarmelo. Sin embargo ya no puedes hacer nada. Deja de culparte -pidió. ¿De verdad iba a perdonarlo así? Era muy complicado y... quizá debería pensarlo.
-No.... no quería ponerte en peligro. Si... si te pasa algo yo... yo me muero -le dijo, en voz baja.
Pero también tenia que pensar en otras cosas. ¿Qué pasaría ahora? ahora que Rahn sabía su identidad, ¿que harían? Debería irse... ni siquiera era capaz de ver a Ran a los ojos sin sentirse culpable. Y sin embargo sabí que no sería capaz de alejarse mucho de ella, cuando cada milimetro de su cuerpo, cada parte de su mente, pedia a gritos su cercanía, cuando sus sentidos decían que querían volver a probar sus labios, a rozar su piel, a sentir el suave aroma que emanaba de ella... no podía distanciarse... no sería capaz.
-Dejalo. es tarde, y mi padre se puede preocupar si no llegamos. Mañana ya hablaremos.
"Necesito tiempo para pensar"
Conanasintió con la cabeza, sin mucho animo. Estaba confuso y cansado. Habían sido demasiadas cosas juntas en poco mas de una hora y... eso le había dejado agotado.
Salió de la oficina, diciendo un 'buenas noches' antes de cerrar la puerta. No iba a cenar, no tenia hambre.
Kogoro se había quedado dormido en el comedor, con su botella de sake vacía a su lado. Pero Conan no le dio importancia.
Se detuvo un momento al pasar por delante de la habitación de Ran, que tenia lla nueva puerta abierta... la puerta que el mismo habia destrozado para sacar a Ran de allí.
Se sacudió la cabeza y desvió la mirada. No quería recordar, pero cada vez que veía esa puerta la imagen de Ran tirada en el suelo, al lado del bote de pastillas casi vacio, se le venia sola. Tendria pesadillas con eso durante dias, estaba seguro.
Ran suspiró varias veces, antes de subir a la habitación. Debería ponerse a pensar en todo aquello, pero se encontraba demasiado cansada para hacerlo.
no despertó ni a su padre y se metio en su habitación directamente.
Bueno, se que esto no es precisamente YuxN... pero por esto empezó todo xD
Nos vemooos!
**.* ¡Sae-chan!*.** [...Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]
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