Recuerdos en Nueva York
Sangre... estoy sangrando. ¿Cómo he llegado a esta situación? Creía que viniendo a Estados Unidos... olvidaría todo, que me agobiaría menos. Pero ni una cosa ni la otra. Sigo vigiliada por la Organización, entrenandome día tras día, obedeciendo con los ojos cerrados... sufriendo en silencio. Todavía no me he recuperado de la muerte de mis padres, de Conan... del beso que le di. Ese beso que siempre había soñado, pero que nunca me había atrevido a dar simplemente porque era imposible.
Paso de mi labio partido y vuelvo a golpear el saco. Últimamente se me ha dado por el boxeo. Y cuando digo ultimamente... me refiero a un año. Aquí, en Nueva York, ya soy mayor de edad, tengo 18 años. El karate me sigue gustando, pero... no es lo mismo que antes. Y la única manera de descargarme por completo es golpear a este saco gigantesco.
Hecho de menos Japón. Hecho de menos mi vida. Doy otro golpe, con furia. No quiero llorar, he aprendido a no hacerlo, pero... a veces me supera. Perdí tanto... y aún no entiendo por qué.
Y luego está Conan. He intentado olvidarlo, pero aún me acuerdo de él. No puedo borrar 17, 12 años de mi vida.
Lo he querido toda mi vida, pero ni yo lo quise mostrar ni el se dio cuenta de nada. Yo siempre fui su amiga, nunca me ha visto como una chica. Sólo tenía la vaga consciencia de que lo era para saber que iba al baño de chicas y que no debía cambiarse de ropa delante mía como haría con cualquiera de sus otros amigos. Para lo demás... no. Y cuando consigo demostrarle mis sentimientos... es cuando tengo que matarle.
Otro golpe más. No debo pensar en él, no debo. Eso era mi vida pasada, tengo que vivir el presente... aunque mi presente también sea una mierda, hablando claro. Seguro que él ya se ha olvidado de mi, seguirá yendo al instituto y se estará liando con cualquier tía que haya conocido en la discoteca ahora mismo. Tengo que borrar estos recuerdos, aunque me cueste.
Dejo de golpear el saco y me quito los guantes, tirándolos al suelo. Los vecinos deben de estar hartos de mí. Esta habitación esta llena de aparatos de gimnasia, incluido este saco de boxeo. Y no solo con eso. Armas, documentos... mi habitacion oscura, y nunca mejor dicho.
El móvil me saca de mis pensamientos... que todos los días son los mismos. Me acerco a la mesa y lo cojo. Nunca volveré a Japón, y siempre trabajaré para la Organización.
Sólo por una persona que seguramente ya ni me recuerda.
¡Ola!
Aqui la Mama del Rol actualizando con los recuerdos de Nami xD
En fin, no tengo mucho más que decir xD
ba baaaiii
[...Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]
Paso de mi labio partido y vuelvo a golpear el saco. Últimamente se me ha dado por el boxeo. Y cuando digo ultimamente... me refiero a un año. Aquí, en Nueva York, ya soy mayor de edad, tengo 18 años. El karate me sigue gustando, pero... no es lo mismo que antes. Y la única manera de descargarme por completo es golpear a este saco gigantesco.
Hecho de menos Japón. Hecho de menos mi vida. Doy otro golpe, con furia. No quiero llorar, he aprendido a no hacerlo, pero... a veces me supera. Perdí tanto... y aún no entiendo por qué.
Y luego está Conan. He intentado olvidarlo, pero aún me acuerdo de él. No puedo borrar 17, 12 años de mi vida.
Lo he querido toda mi vida, pero ni yo lo quise mostrar ni el se dio cuenta de nada. Yo siempre fui su amiga, nunca me ha visto como una chica. Sólo tenía la vaga consciencia de que lo era para saber que iba al baño de chicas y que no debía cambiarse de ropa delante mía como haría con cualquiera de sus otros amigos. Para lo demás... no. Y cuando consigo demostrarle mis sentimientos... es cuando tengo que matarle.
Otro golpe más. No debo pensar en él, no debo. Eso era mi vida pasada, tengo que vivir el presente... aunque mi presente también sea una mierda, hablando claro. Seguro que él ya se ha olvidado de mi, seguirá yendo al instituto y se estará liando con cualquier tía que haya conocido en la discoteca ahora mismo. Tengo que borrar estos recuerdos, aunque me cueste.
Dejo de golpear el saco y me quito los guantes, tirándolos al suelo. Los vecinos deben de estar hartos de mí. Esta habitación esta llena de aparatos de gimnasia, incluido este saco de boxeo. Y no solo con eso. Armas, documentos... mi habitacion oscura, y nunca mejor dicho.
El móvil me saca de mis pensamientos... que todos los días son los mismos. Me acerco a la mesa y lo cojo. Nunca volveré a Japón, y siempre trabajaré para la Organización.
Sólo por una persona que seguramente ya ni me recuerda.
¡Ola!
Aqui la Mama del Rol actualizando con los recuerdos de Nami xD
En fin, no tengo mucho más que decir xD
ba baaaiii
[...Pero sois vos, mi amante, mi rol, mi droga, a la cual adicta estoy...]
Comentarios
Publicar un comentario