ISR... capitulo 3? XD

Ran no dijo nada. Ni siquiera consiguió llorar.
“... tampoco que llores y te deprimas va a servir para algo.”
Por desgracia, tenía razón. Pero no podía hacer nada. Por mucho que intentase olvidarlo, por mucho que intentase no sentir... era imposible.
Pero... no quería ver a Conan así, enfadado con ella. Quizás debería seguir su consejo, y vivir, sin esperarle. Ran estaba segura de que lo amaría por siempre, pero ella tampoco quería llorar... amarlo a escondidas, como había hecho siempre.
Se juró a si misma no volver a llorar por esa espera.

Conan volvió al rato, arrepentido.
- Perdona, Ran. No... Debí haber sido tan duro contigo.- le dijo, bajando la mirada al suelo.
No se arrepentía de lo que había dicho antes, pero quizás hubiese sido un poco brusco.

Ran sonrió, abiertamente. No quería preocuparlo.
-Tranquilo, no pasa nada. – dijo, con voz animada. – ¿Me puedes dejar el móvil? Quiero llamar a mi padre. ¿Dónde le has dicho que estamos?

- Le dije que habíamos ido a Osaka.- Conan le dio su móvil. – A visitar a Heiji y a Kazuha.
Le miró, extrañado. Aquel cambio de humor... no era normal. ¿Cómo era posible...? No sabía por qué, pero no se fiaba.

Ran marcó el número de teléfono de la agencia. Tras unos tonos escuchó la voz de su padre.
- Hola papá – saludó – Oh, si, nos lo estamos pasando genial – mintió, echando una mirada a Conan, que la miraba extrañado. Sonrió levemente, pero atendió a la pregunta de su padre - . Mmm... no sé cuando volveremos... depende.

Conan la miró, más extrañado aún ante aquella sonrisa. Esperó a que acabara de hablar, mirándola de la misma forma todo el rato.

-Adiós, papá – se despidió, cortando la llamada. Miró a Conan de nuevo, que la seguía observando extrañado - ¿Pasa algo, Conan?

Conan estaba confuso. ¿Qué le contestaba? ¿Qué si o que no? No entendía el comportamiento de Ran, después de todo lo que le había dicho.
- Creo que no. – acabó diciéndole, aunque seguía mirándole igual.

Ran sonrió, otra vez.
- ¿Sabes, Conan? Tienes razón. Deprimirme no sirve de nada.
“Pero no renunciaré a él. Aunque él lo haga.” Pensó.

- ¿Vas a llamarle? – le preguntó, alzando una ceja. Creía saber cual sería la respuesta. Ran se veía decidida y animada. Pero... ¿Cuánto duraría así?

- ¡Claro que no! – Contestó – Si quieres que lo sepa, no me importa que lo llames. Que haga lo que quiera.

- Está bien, no se lo diré, pero... debes prometerme que no volverás a hacer ninguna tontería. – le dijo, serio. Aunque sonrió para sus adentros. Había acertado con la respuesta de Ran.

- No lo haré – le prometió. Tampoco pensaba hacerlo. – Pero tampoco se lo digas a papá.

- Sabes que no. Se lo hubiese dicho ya, tuve ocasión de hacerlo. Me dijiste que no lo hiciera y no lo he hecho.

A los pocos días le dieron el alta a Ran. Se sentía... liberada. Lo había pasado fatal encerrada en aquella habitación sin poder moverse de la cama. Se había quejado varias veces a Conan por estar cuidando de ella todo el rato. Era un niño, no debería estar pasando aquellas cosas.
- Menos mal – suspiró, una vez fuera - . No aguantaba más ahí dentro.

- Perdóname, pero no podía permitir que te fueras sin que los médicos me aseguraran que estabas bien. – se disculpó. Sabía que había sido demasiado pedirle a Ran que estuviera todo el rato encerrada en la habitación del hospital.


Ran lo miró un momento, extrañada.
-Sabes... si no fuera imposible... –se rió - ¡Diría que eres Shinichi en miniatura! Hablas como él.

Conan se sonrojó. ¿Cómo debía tomarse eso?
- ¿Ah, si? – Le preguntó.- No me digas....

Ran volvió a reír. Estaba de buen humor.
- ¿Por qué te sonrojas? – Dijo, poniéndose a su altura – Es que siempre te andas a preocupar por mí.

“¿Cómo no me voy a preocupar por ti si te amo?” se preguntó. “Estuve a punto de perder lo que más quería, de perderte.... Tengo derecho a preocuparme, ¿no?”

- ¿Ah, si? – volvió a preguntar. Seguía sonrojado, sobre todo ahora que Ran se había puesto a su altura y le miraba así. No era de hierro, aunque a veces lo pareciese.

-Venga, vamos – dijo, levantándose. Un taxi pasaba cerca y lo llamó. Sonreía levemente. Conan parecía demasiado maduro para su edad. Habían pasado muchas cosas... eso le preocupaba. Ahora se arrepentía de haberle contado cosas que un niño no debería saber.

Conan necesitaba dormir. Aquellos días no había dormido mucho. El hombro se le había curado rápidamente en el hospital, aunque de vez en cuando le dolía un poco ya podía moverlo con completa libertad. Aun así había pasado las noches preocupado por Ran y eso le había dejado cansado. Asintió con la cabeza, subiendo al taxi con Ran. Realmente... ¿Qué podía decir? Esos últimos días... habían pasado demasiadas cosas.

(Esto hay que cambiarlo un poco... yo ya cambié lo del hombro de Conan, entonces en ese mensaje no cuadra mucho ^^’)
Llegaron a casa al cabo de un rato. Ran pagó al taxista y ella y Conan bajaron.
-¡¡RAN!! – llamó Kogoro, saliendo a la calle - . ¡Por fin has vuelto!
“No quiero ver la casa” pensó Ran.
- Hola, papá – saludó.
- ¿Qué le pasa al mocoso? – preguntó el detective, viendo el hombro del niño.
“Se hizo daño al intentar salvarme.”
- Se dio un golpe, por eso tardamos un poco más de lo previsto – mintió.

Kogoro se acercó a Conan y le golpeó en la cabeza.
- Esta por haber roto la puerta de la habitación de Ran mientras jugabas con la dichosa pelotita en casa, que no me olvido de eso – le dijo, enfadado. Luego volvió a golpearle. – Esta por hacerte daño en el hombro. – Y le golpeó, una vez más. – Y esta porque Ran no pudo volver antes por tu culpa.
-¡Ahh! – se quejó Conan, aquellos tres golpes le habían dolido. Se llevó una mano a la cabeza – ¡No me hice daño en el hombro porque quise! No hacía falta que me pegaras por eso - ¬¬
Le volvió a caer otro golpe.
-¡No me repliques! – le gritó Kogoro.
Conan se quedó callado, seguramente si hablaba le volvería a pegar, el muy bestia. Además... en aquel momento tenía otro problema más. No quería que Ran se acordase de lo sucedido. Inevitablemente entrar en la casa le traería esos recuerdos, Conan no sabía como hacer para evitarlo. Le agarró de la mano, intentando infundirle ánimos.
-¡vamos! – le dijo, sonriendo y tirando de ella, escaleras arriba.

*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_

Conan asintió. Se había encargado de dejar la habitación de Ran sin ningún indicio y Kogoro ya había cambiado la puerta. A Conan le habría gustado cambiar también los muebles de sitio, pero en tan poco tiempo y con el brazo en cabestrillo no había podido.
-Y si quieres cambiamos los muebles, también. – le dijo en voz baja, sonriendo. Haría lo que fuera para que no se acordase de lo sucedido.

Ran también había pensado en eso, y casi lo veía como la mejor opción.
-Creo que es lo mejor – suspiró Ran – Ojalá pudiera olvidarlo.
Pero no podía, y recordarlo hacía que se sintiese mal. Había sido una tontería, pero aún podía verse a si misma ahí sentada, sentir las pastillas bajando por su garganta.
Se le revolvía el estómago, sólo de pensarlo. Una sensación asquerosa y caliente le empezó a subir por el cuerpo. Empujó a Conan a un lado antes de ponerse a vomitar.
Pensar en esas cosas... aquellos recuerdos era preferible olvidarlos. ¿Cómo podía haber sido tan tonta?

Conan fue a su lado, preocupado. Le ayudó a erguirse.
-Mejor ve al salón.- le aconsejó, en voz baja.

-No, estoy bien.- dijo Ran, sonriéndole débilmente.- Creo que todavía no estoy preparada para... recordar – lo miró seriamente - . Tengo que hacer unas cosas.
Pensaba cambiar toda la habitación. Aunque no pudiese modificar el pasado, al menos no recordarlo a todas horas.

Conan asintió, en silencio. No podía hacer nada por ayudarle, no en aquel momento. Era algo que debía hacer Ran, sólo ella. Además... suponía que Ran necesitaba estar sola. No se había separado de ella en todo el rato.

Kogoro justo entró cuando estaban así.
-¡Ran! ¿Estás bien? – dijo, asustado. Ran supuso que no era precisamente agradable ver a tu hija pálida y un charco de algo innombrable.
-Estoy bien, papá. – contestó Ran
-¿Qué estás bien? – Replicó Kogoro - ¡¿Qué te ha hecho ese crío de Osaka?! ¡Como lo pille...!
Ran lo miró, incrédula. ¿Qué estaba pensando ese hombre?
-¡Papá! – Se quejó - ¡No digas tonterías! Solo... sólo me cogió el frío.
“¿De Osaka?” se preguntó. No estaba de humor como para tomarse aquello de risa. “En todo caso habré sido yo, ¿no?” Conan decidió pasar del tema, no le apetecía aguantar las tonterías de Kogoro.

-¿Queréis salir ya? – ordenó Ran, avergonzada. El mismo pensamiento de Conan le había venido a la mente - . Voy a limpiar eso tengo que hacer unas cosas.

Conan salió de la habitación. Sabía que era lo que Ran tenía que hacer y sabía que nadie más le podía ayudar.
-Voy a dar una vuelta.- anunció. Tenía que salir, apenas había tocado la calle desde lo de Ran y necesitaba distraerse. A aquellas horas seguramente Ayumi y los demás estarían jugando en el parque.

Ran echó a Kogoro también y aprovechó para coger lo necesario para limpiarlo todo. Limpio el vómito y luego empezó a mover los muebles de aquí para allá, no tenía nada pensado. Al cabo de un rato ya lo tenía todo de nuevo colocado. Lo que más le gustaba de aquella modificación era que la cama estaba pegada a la ventana.

Conan volvió al cabo de un rato. Se había equivocado, los niños no estaba en el parque.
-¡Vaaayaa! – exclamó, al asomarse a la habitación. No se esperaba aquel cambio. – No parece tu habitación.- le dijo a Ran, sonriendo.- Aunque... no me gusta la cama ahí.

-¿Por? – preguntó ella -. A mi me gusta – se paró un momento -. No voy a tirarme por la ventana, tranquilo.

-No... No es por eso.- le dijo, cambiando su sonrisa por una cara más seria.- Es por... la luz, la luz de la luna. Es una luz pálida, nostálgica.

Ran entendió a lo que se refería. Pero se lo había prometido a si misma, no volvería a sufrir por ello.
-Tranquilo, Conan- sonrió, dulcemente -. No pasará nada.

-Aún así.... – dijo Conan, no muy seguro. – No me gusta esa cama.- Conan miró a la ventana, recordando la noche que había llamado a Ran... Aquella noche de luna llena.

Ran se sentó en la cama y miró por la ventana. No quería ver a Conan, y menos cuando le estaba a recordar cosas que no quería.
-¿Crees que debería cambiarla? – preguntó, en voz baja.

- Haz lo que quieras. – le contestó, dándose la vuelta. Él tampoco quería recordar, pero los recuerdos llegaban solos y sobre él volvía a caer el peso de la culpa.
No había vuelto a llamar a Ran por teléfono desde entonces.

Ran no dijo nada, aunque aquellos recuerdos eran malos, Conan le preocupaba más. ¿Por qué ahora parecía otro? Ya no parecía un niño.
No pensaba cambiarlo de sitio. Le gustaba donde estaba, y punto.

Conan no dijo nada, tampoco. Sabía que su identidad de niño se estaba despedazando. Le costaba mantenerla desde que había vuelto de Londres. No podía olvidarse de lo que había pasado allí.
-Deberías preparar la cena.- le dijo. Intentaba mantenerse distante, pero en aquellos momentos no podía hacerlo, no con Ran como había estado hasta ahora.

*_*_*_*_* (Falta tu mensaje) *_*_*_*_*

- No sé.- le contestó, él tampoco estaba de humor para pensar en algo.- Pide algo como una pizza o así.- No creía que Ran estuviese ‘bien’ para cocinar.

-Si, vale – aceptó, agradecida por no tener que cocinar. Cogió el teléfono y llamó a la pizzería. Estaba segura de que su padre había estado todo aquel tiempo solo alimentándose de aquella manera, pero podía aguantar un día más.

-¿Y el tío? –preguntó. Seguramente en esos momentos estaría de camino a casa, después de pasarse toda la tarde jugando al Mahjong, pero cualquier pregunta era mejor que ese silencio incómodo

Era evidente, pero sabía por qué lo había hecho.
-Estará jugando al Mahjong, supongo -respondió, sin mirarle. Seguía pensando en aquella actitud suya, que tanto se parecía a la de un adulto.

En ese momento llegó Kogoro, con cara de cansancio.

-Hola -saludó, y se dirigió a la cocina mientras murmuraba para sí-: ¡Maldito Hiroshi me ganó tres veces!
-Hola papá -saludó Ran, aunque no dijo ningún comen ario más. No parecía de muy buen humor.

Conan no podía seguir más tiempo en aquella casa. No sabía como actuar con Ran, y le era muy difícil tratarla de alguna forma. Tenía que.... dar una vuelta, despejarse, dejar que el tiempo arreglara la situación, distraerse.
-Marcho.- dijo, sin dar más explicaciones. Intentaba mantenerse distante con Ran.
Salió por la puerta que Kogoro había dejado abierta y bajó las escaleras. En aquel momento se dio cuenta de que no quería alejarse mucho. Se sentó allí mismo, en las escaleras, a esperar. Pero... ¿A qué esperaba? No lo que él quería, estaba claro. Se dio a si mismo la excusa de esperar por el pizzero.




XDD Mas tochoo!! En fin, quiero ver si acabo de una vez de poner el ISR, asi ya esta todo y me quedo tranquila ^^'


Venga, bsss!! Alabado sea el Rol! XD
(8)Þë®ø §ø¥§ vø§, m¥ åmåntë, m¥ ®øl, m¥ d®øgå, å lå çüål åd¥çtå ë§tø¥(8)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Kaiya Kudo

Rol List

You don't know