Final del... NyxC? No sé que ponerle XD
Bueno... la verdad me costó tres caras y media hacer este fin, aparte de varios dias XD Pero eso fue por pereza... mas o menos XD En fin... a ver que tal xD
-¡Nami! ¡Nami! - volvió a llamar, aún sabiendo que era inútil, que no contestaría... que ya no quedaba nada a lo que aferrarse. Cerró los ojos, intentando controlar esas lágrimas que amenazaban con salir de ellos. No supo cuanto tiempo estuvo así, apoyado contra la pared agarrándose al cuerpo sin vida de Nami.
Ni siquiera se inmutó cuando un rato más tarde un coche, un porsche 365A negro, se detuvo enfrente suya. Ni cuando un hombre de pelo rubio y largo se acercó a él. Sólo cuando ese hombre intentó llevarse a Nami él se lo impidió. No iba a dejar que eso pasara.
-Es inútil, está muerta.- le dijo aquella voz fría y odiosa.
-Déjanos en paz.- le espetó el chico, mirándole a los ojos.- ¿No crees que ya nos has hecho suficiente daño? Creo que ya he aprendido a no meterme en vuestros asuntos, no era necesario ESTO para conseguirlo.- Vale, Conan estaba a punto de llorar, pero... no lo iba a hacer.- Dejadla descansar, al menos, ya que cuando estaba viva no la dejasteis ni un momento.
Gin sonrió... cargado de maldad. ¿Cómo se podía ser tan cruel?
-Veníamos a llevárnosla, pero... visto lo visto no va a ser posible.- Sacó la pistola y le apuntó a él. - También queríamos advertirte.- Usó un tono de amenaza que.. a Conan ya ni le importó. - Como le cuentes algo a la policía... te vas con ella, que seguro que lo estás deseando.
Conan ignoró el tono de burla.
-No voy a decir nada, no me interesa. Ya no.- le contestó con una sinceridad... que no se merecía.- Los esfuerzos de Nami por mantener todo eso en secreto no servirían de nada si yo cuento algo ahora.- desvió los ojos a la chica. Si no fuera por la sangre de los labios y lo frío de su cuerpo tal vez podría parecer que estaba dormida, pero... no despertaría. Y Conan lo sabía.
Gin estaba apunto de marcharse. No tenía nada más que hacer allí. No podría llevarse a Nami, y Conan ya estaba sobre aviso. Lo mejor para él era irse a Tokyo. Sin embargo la voz de Conan le detuvo.
-Solo... contesta a una cosa.- le pidió. Y sin que Gin el contestara a eso, el chico ya formuló su pregunta.- ¿Por qué? ¿Por qué ella?
-Desearás no haber preguntado eso.- Gin volvió a sonreír, con la misma maldad de antes.- Fue un experimento. Solo queríamos saber que pasaba si obligábamos a un niño a ser de la organización... Fue bien hasta que le obligamos a volver. Fue cosa del azar. Pudo haber sido ella... o pudiste haber sido tú, o otra persona cualquiera.
Conan abrió completamente los ojos, incapaz de creerse lo que había dicho. ¿Todo ese dolor, ese sufrimiento, por un estúpido experimento? ¿Nami había muerto... por eso? No podía ser, no... No era posible.
El coche se marchó. Conan fue entonces consciente del frío y del cansancio. Tembló con violencia... estaba completamente cubierto de nieve. Tampoco sentía los brazos ni las piernas por culpa del frío. Quedó inconsciente, aún sabiendo que no podía quedarse allí, que podría morirse de hipotermia.
El móvil de Conan le despertó. El chico no supo cómo contestó, pero la voz de uno de sus compañeros resonó en su cabeza. Conan intentó concentrarse en esas palabras.
-Conan, ¿donde estás? - le preguntó, preocupado.- Llevo media hora intentando llamarte. Ayer no apareciste por ningún lado.
-Es... está... muerta.- fue lo único que logró decir, a duras penas, un rato después. Estaba temblando.
-¿Conan? - su compañero se preocupó más.
- Na... Nami... íbamos... al festival.- A Conan le costaba sujetar el teléfono. Le temblaba todo el cuerpo, y ni siquiera sabía como lo estaba sujetando, ya que no sentía las manos... no sentía nada. Llevaba demasiado tiempo al frío. Ya empezaba a amanecer, y hacía tiempo que había dejado de nevar.
-¿Conan? ¿Qué le pasó a Nami? ¿Estás bien? ¿Donde estás?
Obviamente, Conan no era capaz de responder a todo es. Se centró en lo que quería decir... o no quería decir, pero tenía que hacerlo. Él era incapaz de moverse.
-Em... empezó a temblar y... - Conan no pudo seguir relatando lo que había pasado. Vio la nieve, aun teñida de rojo. Eran hechos demasiado duros para seguir contándolos. - Es...está muerta... se... se murió.
-Conan, no te muevas de ahí, vamos a buscarte ahora mismo.- dijeron, al otro lado del teléfono, dándose cuenta de que Conan... no estaba bien. Pero el chico ya no contestó. volvió a quedarse inconsciente a causa del frío.
Cuando Conan abrió los ojos de nuevo, alguien estaba intentando despertar, hablándole para que él contestara. Pero el chico se sentía perdido. Le dolía todo, pero no sentía apenas el dolor. Solo cuando intentaba moverse se daba cuenta de ello, pero tampoco conseguía mover ni un dedo. También temblaba. Conan sabía que temblaba del frío que ya no sentía.
Le subieron a una camilla y le metieron en una de las dos ambulancias, envolviéndole en una manta térmica. Conan vio, o más bien escuchó, que allí había dos ambulancias... una que no iba a servir para nada.
- ¿Y... Y Nami? - consiguió preguntar tras varios intentos. Ya sabía la respuesta, pero... siempre quedaba alguna esperanza.
-Lo siento, está muerta.- le confirmó un enfermero. Conan cerró los ojos. Tal vez ahora entendía de donde procedía aquel dolor que no era físico. Seguramente no era ni más ni menos que su ausencia... Era lo que más daño le hacía.
Los siguientes días Conan no los recordaría muy bien. Apenas tenía vagos recuerdos del entierro, que el chico había querido que fuera en Tokyo, y después.... vuelta a la calma. Le costaba hacerse a la idea de que... no la volvería a ver, de que ya no podía volver.
Pero él tenía que seguir con su vida, no podía dejarlo todo por algo que no tenía solución. A veces le echaba la culpa a Nami por haberse ido, por no haberle dicho nada de la organización tan pronto como pudo. Tal vez así no hubiese pasado nada, tal vez así ella ahora estaría allí y... serían felices. Pero sabía que Nami no era la culpable, que el único responsable de su muerte seguía por ahí, suelto y sin posibilidad de captura. No le habían vuelto a molestar y, tras varios años sin siquiera verlos, Conan se dio cuenta de que... podía olvidarse del asunto, podía vivir como una persona normal...Podría vivir la vida que siempre había deseado salvo por una excepción: Nami no podía estar en ella. A Conan le hubiese gustado que las cosas no fueran así.
Epílogo
iba distraído cuando alguien chocó con él. Lo primero que hizo Conan fue bajar de aquella nube a la que a veces subía para protegerse, para centrarse en la persona que estaba en el suelo a causa del choque. No sabía por qué, pero... le resultaba. Y a Rott también, porque lo indicaba con un indeciso movimiento de la cola. No era ella, no podía ser ella, pero...
-Lo siento.- se disculpó Conan, con una sonrisa de amabilidad no muy sincera. Llevaba un tiempo sin sonreír de verdad, le costaba y mucho, pero lo disimulaba con aquellas falsas sonrisas tan logradas que todo el mundo se la creía.- Es que estaba distraído.- le ayudó a levantarse.
-No... no pasa nada.- dijo la chica. Parecía tímida. Conan no pudo evitar reírse un poco por la cara algo asustada de ella cuando Rott-chan se le acercó a olisquearle. Ya no era un cachorro, sino que pesaba sus 40 kilos y... ya era grandecita.
-Perdón.- se volvió a disculpar Conan, por haberse reído.- Lo siento, soy un maleducado.- se excusó. No solía comportarse así. Normalmente él era siempre muy educado, sobre todo con desconocidos, pero aquella chica... era diferente, sentía como si la conociera, pero... no lograba identificar de que era.
-Me llamo Conan Mouri.- se presentó el chico, haciendo gala de esa buena educación que por un momento había perdido.
-Yo soy Miki, Miki Takenaga.- contestó. No parecía saber de fútbol, porque no reaccionó ante su nombre. Conan sonrió para sí, agradecido.
-Déjeme invitarle a algo, señorita Takenaga.- ofreció Conan, con cierto retintín en la formalidad. Se sentía extraño haciendo aquella especie de broma o invitándole, pero... algo le decía que tenía que hacerlo.
Fue entonces cuando se dio cuenta de qué era lo que le resultaba tan familiar. Era SU look. Las mismas plataformas, los mismos gorros... incluso la forma de llevar el peinado era la misma. No era ella, pero... se parecía tanto. Esa vez sonrió de verdad cuando la chica aceptó la invitación. Conan tenía la certeza de quería su historia: casarse, tener hijos... Tal y como Nami había dicho. su sueño, y se cumpliría. Lo sabía.
FIN
Bueno, pos nada... Hasta aqui el NxyC ^^ Tambien tardé un rato en pasarlo, pero... supongo que es normal XD Siento el pedazo tocho.
La verdad... me da pena acabarlo U_U' Pero me da mas rabia no saber donde quedaron muchas de las partes que tiene esto... se perdieron, o están por ahi desordenadas. Quiero tenerlo todo completo, si no es en el pc, en una libreta o carpeta. Sino que de verdad es una pena
En fin, se despide aquí la papa del rol ^^
Se os quieree!!! Feliz Navidad a todosss!!! Y Prospero Año Nuevooo!!!! ^^
† Д₪g3ℓ_ЯД₪ ][...Þë®ø §ø¥§ vø§, m¥ åmåntë, m¥ ®øl, m¥ d®øgå, å lå çüål åd¥çtå ë§tø¥...][
Besosss!!!
-¡Nami! ¡Nami! - volvió a llamar, aún sabiendo que era inútil, que no contestaría... que ya no quedaba nada a lo que aferrarse. Cerró los ojos, intentando controlar esas lágrimas que amenazaban con salir de ellos. No supo cuanto tiempo estuvo así, apoyado contra la pared agarrándose al cuerpo sin vida de Nami.
Ni siquiera se inmutó cuando un rato más tarde un coche, un porsche 365A negro, se detuvo enfrente suya. Ni cuando un hombre de pelo rubio y largo se acercó a él. Sólo cuando ese hombre intentó llevarse a Nami él se lo impidió. No iba a dejar que eso pasara.
-Es inútil, está muerta.- le dijo aquella voz fría y odiosa.
-Déjanos en paz.- le espetó el chico, mirándole a los ojos.- ¿No crees que ya nos has hecho suficiente daño? Creo que ya he aprendido a no meterme en vuestros asuntos, no era necesario ESTO para conseguirlo.- Vale, Conan estaba a punto de llorar, pero... no lo iba a hacer.- Dejadla descansar, al menos, ya que cuando estaba viva no la dejasteis ni un momento.
Gin sonrió... cargado de maldad. ¿Cómo se podía ser tan cruel?
-Veníamos a llevárnosla, pero... visto lo visto no va a ser posible.- Sacó la pistola y le apuntó a él. - También queríamos advertirte.- Usó un tono de amenaza que.. a Conan ya ni le importó. - Como le cuentes algo a la policía... te vas con ella, que seguro que lo estás deseando.
Conan ignoró el tono de burla.
-No voy a decir nada, no me interesa. Ya no.- le contestó con una sinceridad... que no se merecía.- Los esfuerzos de Nami por mantener todo eso en secreto no servirían de nada si yo cuento algo ahora.- desvió los ojos a la chica. Si no fuera por la sangre de los labios y lo frío de su cuerpo tal vez podría parecer que estaba dormida, pero... no despertaría. Y Conan lo sabía.
Gin estaba apunto de marcharse. No tenía nada más que hacer allí. No podría llevarse a Nami, y Conan ya estaba sobre aviso. Lo mejor para él era irse a Tokyo. Sin embargo la voz de Conan le detuvo.
-Solo... contesta a una cosa.- le pidió. Y sin que Gin el contestara a eso, el chico ya formuló su pregunta.- ¿Por qué? ¿Por qué ella?
-Desearás no haber preguntado eso.- Gin volvió a sonreír, con la misma maldad de antes.- Fue un experimento. Solo queríamos saber que pasaba si obligábamos a un niño a ser de la organización... Fue bien hasta que le obligamos a volver. Fue cosa del azar. Pudo haber sido ella... o pudiste haber sido tú, o otra persona cualquiera.
Conan abrió completamente los ojos, incapaz de creerse lo que había dicho. ¿Todo ese dolor, ese sufrimiento, por un estúpido experimento? ¿Nami había muerto... por eso? No podía ser, no... No era posible.
El coche se marchó. Conan fue entonces consciente del frío y del cansancio. Tembló con violencia... estaba completamente cubierto de nieve. Tampoco sentía los brazos ni las piernas por culpa del frío. Quedó inconsciente, aún sabiendo que no podía quedarse allí, que podría morirse de hipotermia.
El móvil de Conan le despertó. El chico no supo cómo contestó, pero la voz de uno de sus compañeros resonó en su cabeza. Conan intentó concentrarse en esas palabras.
-Conan, ¿donde estás? - le preguntó, preocupado.- Llevo media hora intentando llamarte. Ayer no apareciste por ningún lado.
-Es... está... muerta.- fue lo único que logró decir, a duras penas, un rato después. Estaba temblando.
-¿Conan? - su compañero se preocupó más.
- Na... Nami... íbamos... al festival.- A Conan le costaba sujetar el teléfono. Le temblaba todo el cuerpo, y ni siquiera sabía como lo estaba sujetando, ya que no sentía las manos... no sentía nada. Llevaba demasiado tiempo al frío. Ya empezaba a amanecer, y hacía tiempo que había dejado de nevar.
-¿Conan? ¿Qué le pasó a Nami? ¿Estás bien? ¿Donde estás?
Obviamente, Conan no era capaz de responder a todo es. Se centró en lo que quería decir... o no quería decir, pero tenía que hacerlo. Él era incapaz de moverse.
-Em... empezó a temblar y... - Conan no pudo seguir relatando lo que había pasado. Vio la nieve, aun teñida de rojo. Eran hechos demasiado duros para seguir contándolos. - Es...está muerta... se... se murió.
-Conan, no te muevas de ahí, vamos a buscarte ahora mismo.- dijeron, al otro lado del teléfono, dándose cuenta de que Conan... no estaba bien. Pero el chico ya no contestó. volvió a quedarse inconsciente a causa del frío.
Cuando Conan abrió los ojos de nuevo, alguien estaba intentando despertar, hablándole para que él contestara. Pero el chico se sentía perdido. Le dolía todo, pero no sentía apenas el dolor. Solo cuando intentaba moverse se daba cuenta de ello, pero tampoco conseguía mover ni un dedo. También temblaba. Conan sabía que temblaba del frío que ya no sentía.
Le subieron a una camilla y le metieron en una de las dos ambulancias, envolviéndole en una manta térmica. Conan vio, o más bien escuchó, que allí había dos ambulancias... una que no iba a servir para nada.
- ¿Y... Y Nami? - consiguió preguntar tras varios intentos. Ya sabía la respuesta, pero... siempre quedaba alguna esperanza.
-Lo siento, está muerta.- le confirmó un enfermero. Conan cerró los ojos. Tal vez ahora entendía de donde procedía aquel dolor que no era físico. Seguramente no era ni más ni menos que su ausencia... Era lo que más daño le hacía.
Los siguientes días Conan no los recordaría muy bien. Apenas tenía vagos recuerdos del entierro, que el chico había querido que fuera en Tokyo, y después.... vuelta a la calma. Le costaba hacerse a la idea de que... no la volvería a ver, de que ya no podía volver.
Pero él tenía que seguir con su vida, no podía dejarlo todo por algo que no tenía solución. A veces le echaba la culpa a Nami por haberse ido, por no haberle dicho nada de la organización tan pronto como pudo. Tal vez así no hubiese pasado nada, tal vez así ella ahora estaría allí y... serían felices. Pero sabía que Nami no era la culpable, que el único responsable de su muerte seguía por ahí, suelto y sin posibilidad de captura. No le habían vuelto a molestar y, tras varios años sin siquiera verlos, Conan se dio cuenta de que... podía olvidarse del asunto, podía vivir como una persona normal...Podría vivir la vida que siempre había deseado salvo por una excepción: Nami no podía estar en ella. A Conan le hubiese gustado que las cosas no fueran así.
Epílogo
iba distraído cuando alguien chocó con él. Lo primero que hizo Conan fue bajar de aquella nube a la que a veces subía para protegerse, para centrarse en la persona que estaba en el suelo a causa del choque. No sabía por qué, pero... le resultaba. Y a Rott también, porque lo indicaba con un indeciso movimiento de la cola. No era ella, no podía ser ella, pero...
-Lo siento.- se disculpó Conan, con una sonrisa de amabilidad no muy sincera. Llevaba un tiempo sin sonreír de verdad, le costaba y mucho, pero lo disimulaba con aquellas falsas sonrisas tan logradas que todo el mundo se la creía.- Es que estaba distraído.- le ayudó a levantarse.
-No... no pasa nada.- dijo la chica. Parecía tímida. Conan no pudo evitar reírse un poco por la cara algo asustada de ella cuando Rott-chan se le acercó a olisquearle. Ya no era un cachorro, sino que pesaba sus 40 kilos y... ya era grandecita.
-Perdón.- se volvió a disculpar Conan, por haberse reído.- Lo siento, soy un maleducado.- se excusó. No solía comportarse así. Normalmente él era siempre muy educado, sobre todo con desconocidos, pero aquella chica... era diferente, sentía como si la conociera, pero... no lograba identificar de que era.
-Me llamo Conan Mouri.- se presentó el chico, haciendo gala de esa buena educación que por un momento había perdido.
-Yo soy Miki, Miki Takenaga.- contestó. No parecía saber de fútbol, porque no reaccionó ante su nombre. Conan sonrió para sí, agradecido.
-Déjeme invitarle a algo, señorita Takenaga.- ofreció Conan, con cierto retintín en la formalidad. Se sentía extraño haciendo aquella especie de broma o invitándole, pero... algo le decía que tenía que hacerlo.
Fue entonces cuando se dio cuenta de qué era lo que le resultaba tan familiar. Era SU look. Las mismas plataformas, los mismos gorros... incluso la forma de llevar el peinado era la misma. No era ella, pero... se parecía tanto. Esa vez sonrió de verdad cuando la chica aceptó la invitación. Conan tenía la certeza de quería su historia: casarse, tener hijos... Tal y como Nami había dicho. su sueño, y se cumpliría. Lo sabía.
FIN
Bueno, pos nada... Hasta aqui el NxyC ^^ Tambien tardé un rato en pasarlo, pero... supongo que es normal XD Siento el pedazo tocho.
La verdad... me da pena acabarlo U_U' Pero me da mas rabia no saber donde quedaron muchas de las partes que tiene esto... se perdieron, o están por ahi desordenadas. Quiero tenerlo todo completo, si no es en el pc, en una libreta o carpeta. Sino que de verdad es una pena
En fin, se despide aquí la papa del rol ^^
Se os quieree!!! Feliz Navidad a todosss!!! Y Prospero Año Nuevooo!!!! ^^
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Besosss!!!
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